Santiago Silva: lo suspendieron por un tratamiento para ser padre y le estarían por levantar la sanción

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25/03/2021

El viernes 2 de agosto de 2019, mientras Santiago Silva estaba concentrado junto al plantel de Argentinos Juniors en Mar del Plata a la espera del partido ante Aldosivi, un telegrama llegó a su casa. Lo recibió Vanesa, su esposa. Abrió el sobre y fue la primera en conocer la noticia.

“Cuando me avisó no lo podía creer. Se me vino el mundo abajo. Lo primero que se me pasó por la cabeza fue el tratamiento”, dice el uruguayo que el 9 de diciembre cumplirá 40 años y que fue sancionado con dos de suspensión tras detectarse en un control antidoping que presentaba niveles de testosterona más altos de los permitidos.

La cinta empezó a rebobinarse en su cabeza. En enero de 2019 había iniciado un tratamiento para regular sus niveles hormonales y facilitar el proceso de búsqueda de un nuevo hijo. El 12 abril, tras el partido que jugó para Gimnasia ante Newell’s, se sometió al control antidoping que cuatro meses después y mediante el telegrama que recibió su esposa, le devolvió el resultado inesperado.

Así se lo contó a Clarín.

-¿Los médicos sabían que vos estabas haciendo el tratamiento de fertilidad?

-Yo lo tenía todo hablado con mi médico, estaba todo bien, no había ningún problema. Mi error, y lo admito, es no haberle informado al médico de Gimnasia. Pero yo no tenía confianza en él, no teníamos relación. En un control salió un poco más elevada la hormona, la testosterona, y eso provocó el doping.

Cuando llegó el momento de la audiencia con las autoridades de la Comisión Nacional Antidopaje, Silva y sus abogados asistieron con los papeles que daban cuenta del tratamiento que el delantero estaba realizando para intentar volver a tener un hijo y de la medicación que ello implicaba. “Salimos muy conformes de la reunión –recuerda el delantero-. No tenía nada que esconder. Estaba todo arriba de la mesa, se entendía perfecto cuál era el tratamiento y por qué lo estaba haciendo. Están los papeles que muestran que mis niveles de testosterona estaban bajos y que los precisaba nivelar. Pero pasaba el tiempo, no había una sentencia firme y yo seguía suspendido, no me dejaban jugar. Por eso recurro a la Justicia. Y me da el okey, me da la cautelar”.

Fue el Juzgado Contencioso Administrativo Federal número 3 el que determinó el 28 de agosto de 2019 que la suspensión quedaba en suspenso y que Silva podía volver a ejercer su trabajo hasta tanto se resolviera el caso. En los argumentos que respaldaban el pedido del futbolista, el Juzgado remarcaba que en la causa se observaba “la concurrencia de circunstancias graves y objetivamente impostergables que justifican el dictado de la medida interina prevista”.

“La sensación que tengo es que no gustó que yo haya ido a la Justicia y por eso me dan dos años. El gran problema es ese, no tengo dudas. Al fútbol eso no le gusta. Estamos acostumbrados a que todos entran por una puerta y salen por la otra”, subraya el Tanque.

Y sigue: “Yo veo casos, busco, analizo, y los doping que hubo tanto en el fútbol argentino como en el exterior no tuvieron este tipo de sanciones. Hay casos en los que se detectó el consumo de drogas sociales y les dan seis meses, nueve meses. Sin ir más lejos, uno emblemático como el de Paolo Guerrero: le encontraron restos de cocaína, lo suspendieron, entró una cautelar, lo dejaron jugar y después le dieron seis meses”.

Cuando la Justicia dio curso a su pedido, el uruguayo volvió a las canchas en septiembre de 2019. Recién un año más tarde, pandemia mediante, cuando otra vez estaba concentrado a punto de debutar con Argentinos frente a San Lorenzo por la Copa de la Liga Profesional, volvió a tener noticias de su caso. El Boletín Oficial de la AFA del 30 de octubre de 2020 informaba con firma del Juez Federal Santiago Carrillo que la cautelar quedaba agotada y que a partir de esa fecha comenzaba a hacerse efectiva la sanción antes impuesta de dos años de suspensión.

“Es otro punto más de las irregularidades. Esperaron tanto tiempo para ratificar la suspensión y me avisan un día antes de jugar. Ni siquiera me notificaron antes de que empezara la pandemia y al menos yo tenía ese tiempo para moverme. Tampoco esos meses en los que yo seguí entrenando forman parte de la suspensión. Los dos años cuentan desde ahora”, repasa el delantero.

-En medio de la sanción deportiva quedó el costado humano. ¿Decidiste continuar el tratamiento o lo interrumpiste?

-No, lo corté al instante. Fue un golpe muy duro porque estoy en el final de mi carrera y nunca esperaba una situación así.

-¿Te arrepentís de haber ido a la Justicia ordinaria?

-No, para nada. Esto va de la mano de muchas cosas que pasan en nuestro fútbol, los malos manejos. Viene una pandemia, se eliminan un montón de cosas, quedan jugadores libres, se baja el nivel de competencia… Y puedo asegurar que viene por ahí la mano. Cómo me voy a arrepentir si no había sentencia firme y nadie me decía “Silva, estás suspendido seis meses, ocho”, lo que fuera. Es más, la Justicia me dio la razón.

La resolución en el Boletín de la AFA que establece el cumplimiento de la sanción de dos años de suspensión a Santiago Silva por doping.
La resolución en el Boletín de la AFA que establece el cumplimiento de la sanción de dos años de suspensión a Santiago Silva por doping.

-Entiendo que vos aceptás una sanción pero que los dos años te parecen excesivos.

-Es que yo no estoy negando el tratamiento, no escondo nada. Estoy admitiendo: el error mío fue no haberle avisado al médico del club. Pero ojo, hay un montón de irregularidades que están detalladas en el expediente. Como en todos los casos de doping, la orina viajó a Madrid para la contraprueba y se detectaron varias fallas en ese proceso, en el traslado, en cómo debe conservarse la muestra, en cuestiones de temperatura. Está todo detallado en el expediente: hay papeles, hay un audio, está todo. Yo ni sabía de todas estas cosas, me tuve que ir informando ahora, imaginate que en 22 años de carrera hice miles de controles antidoping y nunca tuve un problema. Nunca en mi vida tuve un abogado y ahora tengo dos, es todo muy loco. Nosotros apelamos por todos estos manejos que no fueron como debían ser y ahora quieren lavarse las manos y mandar el tema al TAS. Mientras tanto yo no puedo jugar.

-¿Falta unión entre los futbolistas para debatir en conjunto ciertas problemáticas que son más sociales que deportivas?

-Es un gran problema que tenemos los jugadores. Y no lo digo por lo que me pasa ahora a mí. Lo hablamos los capitanes cuando arrancó la pandemia. Nunca hubo un acuerdo. Quedamos en que íbamos a cuidar a los jugadores que quedaran libres y fue algo ficticio. Yo entiendo el momento, pero acá se terminaron los descensos y a otra cosa. Nosotros como jugadores somos los verdaderos actores de la película y no pudimos hacer nada. Primero creo que falta una unión de líderes positivos, después tampoco hubo apoyo de Agremiados que es el que debería cuidarnos y por último se volvió muy político todo. Lo sabemos, lo vemos todos los días, pero somos pocos los que lo decimos. Hoy no se puede hablar mucho porque hay miedo a ser castigado.

Santiago Silva, justo a su pareja, Vanesa y sus hijos Esmeralda (7), Uliana (13) y Lihuel (18). Foto: Instagram-
Santiago Silva, justo a su pareja, Vanesa y sus hijos Esmeralda (7), Uliana (13) y Lihuel (18). Foto: Instagram-

-¿Planteaste tu problema en Agremiados?

-Lo planteé en un primer momento cuando me saltó el doping. Pero veía tantas cosas negativas… Cuando ves que te dicen “no, por acá no, cuidado con esto, con aquello”, solo pensé en hacerme fuerte yo. La gente con la que hablé no tenía ni idea de lo que me decía. Entonces decidí ir a la Justicia: a ningún trabajador, sea futbolista o sea lo que fuere, le pueden prohibir que trabaje cuando no hay una sentencia firme.

-¿Te recomendaban esconder el asunto, no mostrar tus argumentos?

-Pero clarísimo. Yo llego acá y te digo “mi error fue este, no le comenté al médico del tratamiento, pero quiero tener un hijo. ¿Está claro? Perfecto”. Asumo mi responsabilidad, tengo 22 años en el fútbol, mi conducta es intachable, te estoy mostrando los papeles que demuestran lo que estoy haciendo. Y no pido que me digas “bueno, Silva, perfecto , te felicito, seguí buscando el hijo y seguí jugando”. No, ya lo sé, hubo un error. Tomé un medicamento para tener un hijo, perfecto, pero que vos midas con esa vara y me des dos años de suspensión cuando hay miles de casos que no tuvieron una sanción así… ¡Por Dios! Yo la voy a seguir peleando en todo sentido. Y no pelear por pelear, sino porque no está claro el tema.

-¿Cómo fue tener que explicarles a tus hijos que seguís yendo a entrenar todos los días pero que no podés jugar?

-Y, fue muy duro, no te voy a mentir. Yo tengo tres hijos. El más grande es Lihuel, que es mi hijo del corazón (sic), tiene 18, después Uliana, de 13 y Esmeralda que tiene 7. Y es duro. Más ahora con las redes sociales, suben todo, observan absolutamente todo. Ellos me ven todos los días, saben quién soy y cómo soy. Uno tiene que demostrar el temple para salir adelante. Les expliqué y lo entendieron. Fue difícil, no solo explicarles a mis hijos sino también la situación con mi mujer. Estás buscando un hijo y te pegan un martillazo, te retiran: “Tomá, loco, dos años para vos”.

Hay una cuestión evidente: a punto de cumplir 40, el hombre que jugó en 23 equipos y en 9 ligas, que metió más de 200 goles, que gritó campeón con Banfield, Vélez, Boca y Lanús y que es el uruguayo con más goles en el fútbol argentino, sabe que no hay lugar para costear una sanción de dos años y luego volver a las canchas.

“Imaginate si esto le pasa a un chico de 20 años que recién empieza -subraya el Tanque-. Hubiera tenido que entrar por una puerta y salir por la otra. O no hubiese tenido los recursos económicos para hacer la contraprueba, para conseguir un abogado. Lo que veo es que le tocó a una persona con experiencia, bastante madura en todo sentido. ¿Y qué pasó? Fuiste a la Justicia, ahí tenés, te retiro”.

-¿Sentís eso, que te quieren retirar?

-Es que si vos me das dos años y yo el 9 de diciembre cumplo 40, me quisiste retirar, me tiraste a un costado. Y siga-siga. Así es el sistema. Por ahí mi perfil no va dentro del sistema. Hoy todo está a la vista: el fútbol argentino está en decadencia. Y no pongamos como excusa a la pandemia, eh. Ya desde antes que no podemos tener hinchas porque hay violencia, que los campeonatos se hacen totalmente al revés, que van a votar los dirigentes y salen empatados… Un montón de cosas. Vos no ves a un referente del fútbol argentino. Hay empresarios, hay dirigentes, pero falta otra mirada. Y acá los futbolistas debemos asumir nuestra responsabilidad: el jugador de fútbol no se prepara. O cuando se prepara es tarde. Y eso fomenta la decadencia. Cuando empecemos a entender los jugadores que podemos ser los actores y los que producen la película va a ser distinto.

-¿Qué tipo de futbolistas son los que quiere el sistema?

-Cuanto menos esté involucrado el jugador y menos sepa y menos se prepare, mejor. Porque lo manejás.

-¿Y en medio de este lío no pensaste en colgar los botines y dejar todo?

-No, al contrario. Me pegó todo al revés, la pandemia, esta sanción injusta… Me vuelve loco duplicar esfuerzos, me encanta. Por ahí el que me ve, dice: “Este es un boludo, le dieron dos años, que se vaya a su casa”. Pero no. No hay otra salida. Es como en cualquier aspecto de la vida: o te ponés a llorar o la peleás.

-¿Qué te pasó cuando te enteraste de que ahora ya no hay controles antidoping en todos los partidos?

-Me reí. ¿Qué voy a hacer? Me causa gracia, es muy gracioso, será por un tema económico por la pandemia. Dicen que van a ir a los clubes sin avisar, así a suerte y verdad… Algo pasó ahí, qué se yo.

-Hay futbolistas con causas abiertas por violencia de género que siguen jugando. Si bien no son situaciones similares, ¿qué te genera?

-Sí, es real. Y cuando lo veo me quedo tildado. Hay muchas situaciones que son más fuertes que la mía y que no se toman con la misma vara. Es lo que nos toca vivir. Pero yo no me quiero desenfocar, voy a tratar de revertirlo en la Justicia.

-¿Qué te dicen tus abogados?

-Son optimistas, como yo. Vamos por la anulación del caso porque hay un montón de irregularidades dentro del procedimiento. Es más, hay muchas cosas que no puedo contar. Pero está todo arriba de la mesa, eso es lo que me deja tranquilo. Yo soy una víctima de la situación, acá no hay maldad, no hay intención de sacar ventaja física o deportiva.

Fin del calvario

Yo me voy a retirar cuando tenga ganas, a mí no me van a retirar. Estoy convencido, me conozco“, decía hace un mes el Tanque desde Uruguay. Y el tiempo le dio la razón.

En estas horas terminaría la pesadilla de Santiago Silva. El fallo del Tribunal Federal de Apelaciones del Poder Judicial de la Nación sería favorable y le daría la razón. Así podría volver a las canchas antes de 2022, tal como lo establecía su sanción por doping.

Estaba parado desde el 31octubre del año pasado, cuando venció la cautelar que le había permitido jugar un tiempo más. ¿Cuál será su futuro? Walter Erviti, con quien fue campeón en Banfield lo quiere para Atlanta. Por las dudas, en el último tiempo, Santiago Silva se había formado para ser director técnico. Pero esa faceta podrá esperar, en breve el Tanque estaría listo para volver a las canchas.

FK

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