“¡Se cae el tablero!”: el impactante motivo por el que se suspendió un partido del fútbol brasileño

admin

10/04/2021

En Brasil hay dos cosas que nunca fallan: en algún rincón de su enorme territorio, siempre, a toda hora, o se está jugando un partido de fútbol o está lloviendo. Y este viernes, en la ciudad de Belém, en el estado de Pará, bien al norte, se dieron ambas cosas a la vez, provocando una escena tan insólita como peligrosa.

Por una nueva fecha del torneo estadual se enfrentaban Paysandú y Tuna Luso en el estadio Curuzú, donde el primero de ellos hace de local. Al Paysandú se lo recuerda en la Argentina por aquel cruce por la Libertadores 2003 en el que los brasileños le ganaron al Boca de Bianchi en La Bombonera (con gol de Iarley) pero no pudieron sostener la ventaja en la revancha, jugada en el Olímpico de Mangueirao.

Sin embargo, la protagonista de la jornada en esta ciudad de 2,1 millones de habitantes, ubicada en la desembocadura del Amazonas, no fue la pelota. De lo que se habló en Belém durante todo el día fue del clima, ya que una devastadora tormenta tropical se hizo presente en el área provocando todo tipo de destrozos, inundaciones, caída de árboles y vehículos dañados.

Y las consecuencias del paso del fenómeno meteorológico se hicieron presentes también en el estadio Curuzú, muy parecido en dimensiones y colores al de nuestro Club Atlético Temperley, en el sur del Gran Buenos Aires.

Según cuentan las crónicas locales, la cancha había resistido la lluvia y el partido estaba por comenzar pero poco antes del inicio se oyó un fuerte estruendo: era el ruido de una de las vigas que sostenía el tablero electrónico tipo pantalla LED. “Todos en el campo corrieron inmediatamente hacia los vestuarios”, relató el sitio Globo Esporte. El enorme aparato quedó colgando tras resistir durante horas las intensas ráfagas de viento.

La policía se hizo presente en el lugar para evacuar la zona, por temor a que el artefacto terminara cayendo, ya sea hacia el interior del estadio o al exterior del mismo: cortaron las calles aledañas e hicieron un cordón para proteger a los transeúntes.

Mientras todo esto ocurría, créase o no, el árbitro y las autoridades de los clubes dirimían si se podía jugar o no en esas condiciones, evaluando las alternativas que podían presentarse en caso de que el pobre tablero terminara cediendo desde las alturas.

Terminó primando la cordura y el partido fue suspendido. Unas horas más tarde, una grúa se acercó al estadio para descolgar el tablero electrónico y ponerle punto final a lo que pudo haber sido una tragedia.

La policía cortó las calles aledañas al estadio de Paysandu por temor a que caiga el tablero electrónico.
La policía cortó las calles aledañas al estadio de Paysandu por temor a que caiga el tablero electrónico.

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