Se viene el Superclásico: el doble alivio de River y las obligaciones de un Boca ciclotímico

admin

14/05/2021

Ese cabezazo goleador de Paulo Díaz cuando el partido terminaba y que le permitió a River empatarle a Junior, en la convulsionada Barranquilla, tuvo los efectos de un alivio doble. En primer lugar acercarle el camino para la clasificación a los octavos de la Copa Libertadores. El triunfo de los locales lo iba a dejar compartiendo el segundo puesto con los colombianos y a tres puntos del Fluminense. Ahora el panorama es muy diferente.

Marcelo Gallardo pretendió regular el equipo con varios suplentes para asegurarse un mejor rodaje para el encuentro frente a Boca por el torneo local. Es un partido clasificatorio en los que el DT Gallardo le lleva una larga supremacía a su rival. Es un Superclásico, además. Y es una deuda que también tiene el Muñeco en los campeonatos locales. No ganó ninguno en sus siete años de permanencia.

Entonces, ese gol de Díaz, sumó el alivio de llegar al enfrentamiento con otro empujón anímico. No importó que el equipo planeado en el primer tiempo no rindiera lo esperado y que el DT se viera obligado a poner titulares para equilibrar la balanza de un partido que no lo favorecía. Fue empate, al cabo. Y esos son resultados que “importan” en la Copa cuando se juega de visitante.

Los discursos y las promesas ofensivas suelen tener paréntesis en estos enfrentamientos, aunque nadie explique bien las razones. Y menos ahora que se juegan sin público. Pero volvamos al comienzo. Ahora toca Boca, en la Bombonera. Y el ciclotímico Boca llega tras tres derrotas consecutivas, contando dos en la Libertadores que lo dejaron en una posición incómoda y lo obligan a ganar los dos partidos que le quedan (de local).

No tenía juego el equipo de Miguel Russo en sus primeras presentaciones más allá de algunos resultados favorables y otros adversos. Hasta que decidió apostar por tres jóvenes simultáneos en el medio a la cancha. Descartados algunos titulares por lesiones o por el covid, jugó la carta de la renovación con Medina, Varela y Almendra. Y le fue bien en una racha de cinco triunfos consecutivos.

Parecía haber encontrado el camino. Quizá por la asiduidad de partidos en muy corto tiempo o por razones diversas, esa dinámica que había ganado el funcionamiento se fue desinflando en los últimos encuentros, más allá de algunas variantes circunstanciales en las formaciones. El trío de pibes jugó siempre. Y salvo Alan Varela, un volante central con un gran futuro abierto, parecieron contagiarse de la desidia que enmarcaba al resto y todo el equipo perdió la frescura que había logrado.

Nunca importaron las condiciones en la que llegaban a estos partidos los dos grandes del fútbol argentino. Lo dice la historia. Muchas veces los resultados (y los rendimientos) salieron “al revés” de lo imaginado. Por eso no valen los pronósticos.

River llega con ese alivio doble que citamos al comienzo y con la historia favorable de los enfrentamientos eliminatorios. Pero Boca tiene que apostar al precio de la reivindicación. Habrá que ver qué elige Russo para buscarla: renovarles la confianza a los jóvenes que él mismo eligió o recuperar a algunos de los más experimentados. Él sabe que se juega más que Gallardo en la parada. Al cabo, es el fútbol y sus circunstancias. Si hasta se puede definir por penales.

Mirá también

Lo leiste en #FMVoz

0 Comments

Dejá una respuesta

Abrir