Segunda ola de coronavirus: las dos variables que mira el Gobierno y el cambio en la estrategia de testeo

admin

24/03/2021

“La cantidad de tests no define con certeza la eficacia de la estrategia. Queremos testear mejor, una mirada que no significa necesariamente testear más. Ojalá no haga falta testear más”. El “ojalá” de Sonia Tarragona alude a la segunda ola de coronavirus, que ya se palpa en varias jurisdicciones. Hasta el 4 de marzo, esta economista era subsecretaria de Medicamentos e Información Estratégica, pero el escandaloso vacunatorio VIP voló por el aire el organigrama de la cartera Salud (episodio simbolizado en la salida intempestiva de Ginés González García) y Tarragona pasó a conducir -en lugar de Lisandro Bonelli- la Unidad de Gabinete de Asesores de la ahora ministra Carla Vizzotti.

En la entrevista admitió que su nueva función le impide dedicarse de lleno al “chiquitaje” estadístico del Covid. Por eso, cuando este medio le pidió detalles del plan de testeo de coronavirus (con el temor bajo la manga de que podrían repetirse los errores de 2020, o sea, que se testee poco y/o en los nichos menos relevantes), Tarragona propuso abordar el asunto desde un plano más general. Destacó un cambio en la estrategia en base a las lecciones aprendidas: “El objetivo del año pasado fue preparar al sistema para evitar el colapso. Ahora la estrategia es prevenir y atender tempranamente para no llegar al sistema de atención central”.

–¿Cómo sería eso?

–Está la novedad de que podemos elegir con mayor precisión el tipo de método diagnóstico para cada circunstancia: además de la PCR (método gold standard, sea por hisopado como por saliva), tenemos los tests hisotérmicos nacionales (también por PCR), ideales para el primer nivel de atención; y los test de antígenos, para personas con síntomas o en fase presintomática. Justamente, estamos trabajando en descentralizar la detección de los casos positivos al primer nivel de atención. Es decir, que la gente no tenga que ir al sistema de hospitales para hacerse un test. 

Sonia Tarragona, jefa del Gabinete de Asesores del Ministerio de Salud, advirtió que no buscan testear más sino "testear mejor", para frenar el coronavirus. Foto Germán García Adrasti
Sonia Tarragona, jefa del Gabinete de Asesores del Ministerio de Salud, advirtió que no buscan testear más sino “testear mejor”, para frenar el coronavirus. Foto Germán García Adrasti

–La ciudad de Buenos Aires hace tests de saliva sin turno para contactos estrechos. ¿Sería parecido?

–Es un modelo. Cada provincia va a elegir el propio. En el resto del país no es tan sencillo. Cada jurisdicción dirá cuáles son los centros para que las personas puedan hacerse los diagnósticos. Va a diferir. Lo que recomendamos desde el nivel central es llevar la estrategia de diagnóstico al primer nivel de atención porque tenemos herramientas diagnósticas más sencillas para testear, y así se podrá liberar a los centros de complejidad de la tarea diagnóstica, de modo que se enfoquen en la atención. Pero no va a ser “primer nivel, testeo” y “segundo nivel, diagnóstico”: habrá provincias donde los hospitales sigan testeando. Es lo que se está impulsando.

–En varias provincias, la relación de tests totales y tests positivos (o “positividad”) se está achicando. Se rumorea que podrían estar omitiendo (como en 2020) las cargas de resultados negativos. ¿Qué apoyo van a dar para que toda la estrategia funcione bien?

–El apoyo es el mismo, pero ahora tenemos un año de historia y aprendizaje. Cuando vos descentralizás a un nivel más capilar, también descomprimís el registro. Es más sencillo cargar diez que cargar mil. Permanentemente trabajamos este tema con las provincias. Estamos apoyando desde Nación todo lo que apoyábamos antes y más también; no solo con recursos sino con insumos, capacitación y sensibilización.

–¿Cuánto pretenden multiplicar los dispositivos de testeo?

–No tengo un número preciso. Va a ocurrir cuando las provincias terminen de desarrollar sus estrategias y vean cómo lo van a hacer.

–Cada día se hacen algo más de 30.000 tests de Covid. Además de modificar el “dónde”, ¿no convendría aumentar esa cifra?

–Lo hemos hablado en otras oportunidades: para el Ministerio de Salud, la cantidad de tests no define con certeza la eficacia de la estrategia. No hablamos nunca de testear más sino de testear mejor. Con esa mirada, testear mejor no necesariamente significa testar más. Además, a diferencia del año pasado, tenemos cerca de 2,5 millones de personas que tuvieron Covid y otras 2,5 millones vacunadas. Son 5 millones que posiblemente no precisen ser testeadas. Hay menos “suceptibles”.

–Las estadísticas son clave para ver la foto real de la pandemia. ¿Está habiendo inconvenientes para cargar las pruebas negativas en el SISA?

–Cuando uno dice “foto real” depende de lo que quiere mirar en la foto. Sabemos que la positividad está muy sujeta al denominador que uses. Si otra vez ponemos el acento en la carga de negativos, vamos a estar queriendo derivar el esfuerzo a cargar algo que no nos da una información epidemiológica que permita tomar decisiones. La toma de decisiones se sostiene en un conjunto de muchos indicadores. La tasa de positividad es uno más.

–Otros países consideran muy importante la variable de la positividad…

–Otros la han usado, pero no sabemos la calidad de los registros de esos lugares. No es que la positividad no se vaya a tomar en cuenta acá. Simplemente no debería ser considerada como un reflejo de la mejor o peor gestión de la pandemia porque lo que importa es un conjunto de variables, incluyendo algunas que no usábamos el año pasado.

–¿Como cuáles?

-Los indicadores son variados y atienden a distintos objetivos. Una de las variables es la “razón de casos”, que evalúa ascenso o descenso de los contagios, según fecha de inicio de síntomas de las últimas dos semanas respecto de las dos anteriores. Ese indicador da una muestra temprana de la tendencia. La otra es la “incidencia” de los últimos 14 días: es un dato similar que mide los casos en relación a la población y se construye cada 100.000 habitantes. En cambio, el tiempo de duplicación de casos dejó de ser una variable significativa. Hemos escalado tanto en el número de casos que duplicar lleva mucho tiempo. Son cosas que uno va aprendiendo.

–¿Cuánto se gasta por día en la estrategia de testeo?

–Es una respuesta que no te puedo dar, ni yo ni nadie. Nosotros compramos una parte muy pequeña de lo que se usa, cada provincia compra sus tests y ahí ya tenés unas diferencias súper importantes que tienen que ver con los mercados, con los proveedores. Tenés tests que valen distinto en distintos lugares y tenés todo lo que acompaña el test: el test en sí, el recurso humano que lo hace… El costo depende de los precios y los precios son distintos en todo el país.

Para Sonia Tarragona, Jefa de Gabinete del Ministerio Salud, es clave mejorar la comunicación de las medidas de prevención contra el Covid. Foto Germán García Adrasti
Para Sonia Tarragona, Jefa de Gabinete del Ministerio Salud, es clave mejorar la comunicación de las medidas de prevención contra el Covid. Foto Germán García Adrasti

–¿Qué porcentaje de los tests provee Nación?

–El año pasado hicimos una provisión muy importante de tests, no te puedo decir el porcentaje. Al principio, la mayoría los proveíamos nosotros, pero a medida que se fueron acomodando los mercados, las provincias fueron comprando más y nosotros menos. Este año tenemos previsto acompañar y no ser quienes provean la mayoría del tests. Porque también uno acompaña la situación del mercado internacional, de los faltantes y de los no faltantes. Es muy dinámica la situación. Lo mismo pasó con los elementos de protección personal: los teníamos centralizados hasta que se multiplicaron los proveedores y entonces cada provincia pudo comprar los suyos. Cambia todo el tiempo.

–¿Cómo controlan si alguna jurisdicción se retrasa en el control del Covid? La positividad alta en provincias como Misiones o Santiago del Estero podría estar indicando una falta de insumos.

–En la reunión del CoFeSa del viernes ninguna provincia manifestó dificultades en esta línea. No hay razón para suponer que pasa algo así. Estamos comprando tests de todo tipo para asistir a las provincias, en caso de que hiciera falta. Esa es la función del nivel central: es lo que siempre debió haber sido. Pero, bueno, ante en situaciones de emergencia se hace lo que hay que hacer. La responsabilidad primaria es de las provincias. Si atravesaran una situación difícil por la razón que fuere, el ministerio acompañará con insumos o con lo que que haga falta.

–¿Cuáles son las inquietudes en la mesa de debate con las provincias?

–Están centradas en dos líneas: la prevención de segunda ola, es decir, el tema de la estrategia de testeos descentralizada, la cuestión muy importante de recordar y reforzar la comunicación en cuanto a la protección de las personas, el uso adecuado de los barbijos… la gente se ha relajado mucho. Todo el tiempo se ve gente que no usa barbijo o que lo usa debajo de la nariz…

–Hay quienes señalan fallas en la comunicación oficial de las medidas de prevención, que además no está dirigida por segmentos etarios…

–Justamente, esta semana o la que viene comienza una campaña de uso de barbijo. Hay que reforzar las medidas de prevención. Vas a una cola y la gente ya no guarda la distancia, y esto es lo que preocupa a los ministros porque la población hace su parte en esto. Tenemos que trabajar mucho en la comunicación. El segundo capítulo en la discusión es, por supuesto, la vacunación. Son dos temas suficientemente grandes como para ocupar cualquier reunión.

–Está mundialmente aceptada la importancia de rastrear contactos estrechos de casos confirmados, y aislarlos. ¿Cómo se podría mejorar esa estrategia acá?

–Estamos trabajando mucho con las provincias para el seguimiento de los viajeros. Mucha gente no dice del todo la verdad: declara un domicilio de aislamiento que no es. Otros creo que no leen lo que firman cuando suben al avión. Pero, sí, el viernes hablamos de seguir más fuertemente la estrategia de seguimiento de la cuarentena cuando llegan del exterior; una de las preocupaciones más importantes son los ingresos de las nuevas variantes de Covid. Estamos ofreciendo algunas herramientas adicionales.

–¿Cuáles?

–Algunas tecnológicas que no quiero contar todavía porque se están desarrollando, y también apoyo en materia de recursos humanos para hacer el seguimiento de los aislamientos, con llamados y demás…

–La pregunta iba más allá de los viajeros. En los contagios de todos los días, los contactos estrechos muchas veces quedan diluidos y el aislamiento no se cumple ni se controla.

–Tiene que ver con lo que cada persona manifiesta. Hay gente que tampoco recuerda a todos con los que estuvo. Hay que hacer una indagación y esto se trabaja en las direcciones de Epidemiología. Pero las estrategias son distintas, según la provincia. Algunas apelan al rastreo puerta a puerta; otros usan aplicaciones; otros, llamados… hay distintas modalidades.

–¿Qué opina de la polémica forma de control sanitario de Formosa?

–Prefiero no opinar. Es un tema más bien político.

–¿Cómo imagina la segunda ola?

–Se me confunde lo que deseo con lo que espero. Si hacemos lo que tenemos que hacer, creo que vamos a estar bien para atender la segunda ola. No podemos desconocer que, si bien no alcanzamos el nivel de vacunación que queríamos, ya hay un grupo importante de la población vacunada, que se suma a la población que transitó Covid: esos 5 millones de personas que ya tienen inmunidad. Simultáneamente, tenemos el regreso a clases, que podría disparar otras situaciones. Lo estamos mirando muy de cerca. Las condiciones han cambiado tanto que difícilmente uno pueda saber cómo va a resultar. Confiamos en hacer una buena gestión de la segunda etapa a partir de las lecciones aprendidas.

AS

Lo leiste en #FMVoz

0 Comments

Dejá una respuesta

Abrir