Soledad Silveyra y Verónica Llinás, hermanas desquiciadas

admin

27/03/2021

Vienen de mundos bien distintos, hermanadas por la profesión, ahora Soledad Silveyra y Verónica Llinás compartirán escenario por primera vez en la comedia Dos locas de remate. Dirigidas por Manuel González Gil, estrenan en el Astral, el 10 de abril, con producción de Julio Gallo, interpretando a dos hermanas que no se ven hace años y en el reencuentro se pasan factura de manera feroz.

-Vienen de formaciones muy distintas como la televisión, en el caso de Solita y Verónica, del Parakultural. ¿Qué cosas encontraron en común ahora?

Llinás: Reconozco en Solita alguna energía en común, cierta potencia en el escenario.

Silveyra: Sí, yo pensaba que era la que mas le discutía al director pero cuando escucho los planteos que Vero le hace, veo que me gana.  

Soledad Silveyra y Verónica Llináscompondrán a dos hermanas en el teatro. Foto Andrés D'Elía
Soledad Silveyra y Verónica Llináscompondrán a dos hermanas en el teatro. Foto Andrés D’Elía

-¿Son muy cuestionadoras?

Llinás: Yo lo soy porque mi formación fue prácticamente de dirección, con Angel Elizondo, y después hacíamos espectáculos grupales. Lo mismo pasó después con las Gambas al ajillo, un trabajo muy autogestivo y grupal. Así que me resulta inevitable, pero hay gente que lo toma a bien y otros, lo sienten como una invasión. 

Silveyra: Con una obra como ésta, que es tragicómica, porque es la tragedia de una pésima relación contada en tono de comedia, es fundamental encontrarle ese tono.

Llinás: Sin caer en el payasismo, el público tiene que detectar la tragedia detrás de la risa. Pero ellas no se hacen cargo y cada una considera a la otra como la loca, no se ven a sí mismas así.

En una de las primeras tardes de otoño en Buenos Aires, la charla en los jardines del Hotel Four Seasons, sin rastros de turistas, genera un microclima de reducido oasis que hace olvidar por un momento el contexto de pandemia. Solita y Verónica todavía se están conociendo, generando un vínculo más allá de sus personajes.

Tanto a Soledad Silveyra como a Verónica Llinás les gusta aportarles cosas propias a los personajes. Foto Andrés D'Elía
Tanto a Soledad Silveyra como a Verónica Llinás les gusta aportarles cosas propias a los personajes. Foto Andrés D’Elía

Silveyra: Yo iba mucho al Parakultural, pero a las Gambas las debo haber visto dos veces. Lo que mas veía era a Batato Barea, no sé qué me pasaba con él.

Llinás: Es que Batato era adorable. Yo la veía a Solita en todas las telenovelas. Para mi ella era el paradigma de la femineidad, deseaba ser como ella, algo imposible porque yo era enorme.

Silveyra: Pero en tu caso disparaste una carrera brutal, no como yo que a los 69 años tengo que seguir estado espléndida y eso me tiene harta. Yo vengo de la tele, tratando de salir de la popularidad, algo que tampoco quiero perder, porque es algo que me acompaña todos los días, porque me voy a otro país y pierdo un poco mi identidad.

-Pero claramente no te quedaste en la actriz que es una cara bonita y nada más, tenés una carrera muy sólida.

Silveyra: Es cierto, pero soy una actriz condenada a ser joven, la popularidad tiene eso en contra, la exigencia.

Llinás: Es muy cruel eso. Sin embargo, esa es una batalla que yo nunca la libré. A mí me pasa lo contrario, si tengo que hacer un personaje elegante, es una incomodidad porque nunca llego.

Soledad Silveyra y Verónica Llinás. El teatro las une por primera vez con la comedia "Dos locas de remate". Foto Andres D'Elia
Soledad Silveyra y Verónica Llinás. El teatro las une por primera vez con la comedia “Dos locas de remate”. Foto Andres D’Elia

– Se supone que ese modelo social es el que se está intentando deconstruir. A esta altura de sus carreras ¿todavía hay inseguridades o ya no?

Llinás: Las inseguridades en los actores están siempre, por lo menos en mí. Siempre pienso, esta vez se va a demostrar que soy un bleff, que me inflaron. Y lo combato resignándome, si me va mal, bueno, es una obra, no pierdo lo anterior.

Silveyra: Creo que es un trabajo constante ese. A veces la buena gente también tiene ataques de ego y de eso hay que cuidarse muchísimo, porque el ego te puede traicionar mucho, siempre estoy atenta a estar con los pies sobre la tierra.

-¿Cómo viven la experiencia de volver al teatro en este momento, con todos los protocolos? ¿Cómo ven el tema a futuro?

Silveyra y Llinás: Es como una patriada.

Silveyra: Hay algo de eso que uno dice, hagamos teatro para que el teatro no se caiga

A dúo, Soledad Silveyra y Verónica Llinás dicen que hacer teatro ahora es "una patriada". Foto Andrés D'Elía
A dúo, Soledad Silveyra y Verónica Llinás dicen que hacer teatro ahora es “una patriada”. Foto Andrés D’Elía

Llinás: Es así, hay que hacerlo. Y la patriada es de todos, artistas y productores. 

– Si el teatro siempre requirió de esfuerzo y compromiso, ahora más que nunca, ¿no?

Silveyra: Exactamente. Esperamos que lleguen las vacunas, porque eso nos ayudaría muchísimo. Salvo algunas excepciones como los espectadores de Nico Vázquez, la población que va al teatro, en general tiene de 40 años para arriba. Y es la que está guardada.

Llinás: Y a eso hay que sumarle el precio de las entradas y la situación económica. Es realmente difícil el momento, porque también tenemos miedo. Por más recaudos que uno tome, es cuestion de estadísticas. Pero por eso, no hay que dejar de hacerlo, para apoyar el teatro.

Soledad Silveyra vio a Las gamas al ajillo en el Parakultural. Verónica Llinás no se perdía ninguna telenovela de Solita. Foto Andrés D'Elía
Soledad Silveyra vio a Las gamas al ajillo en el Parakultural. Verónica Llinás no se perdía ninguna telenovela de Solita. Foto Andrés D’Elía

Silveyra: Es un delicado equilibrio: hay que hacer a pesar del miedo, pero no es cuestión de ponerle el cuerpo a todo, para cuidarnos y para cuidar al público también.

Llinás: Además, este virus es tan imprevisible que te obliga a estar alerta más allá de los cuidados. Yo siento que es como si viviéramos en escenas de películas de guerra donde se escuchan los bombardeos y la gente sigue bailando. Hay que seguir y uno siempre tiene la esperanza de que funcione lo que proponemos. Por eso, mientras es tan importante poder reírse un rato con una obra como esta.

Silveyra: Los productores buscan eso, comedias, y el público realmente lo necesita. Además, venimos de un año de estar guardadas y hay que poner de nuevo el cuerpo en acción, afinar el instrumento. Yo tuve que volver a hacer foniatría, porque tenía la voz en el subsuelo.

Soledad Silveyra Y Verónica Llinás. Dos actrices con formaciones muy distintas pero con ell mismo amor por el teatro ( Foto: Andres D'Elia)
Soledad Silveyra Y Verónica Llinás. Dos actrices con formaciones muy distintas pero con ell mismo amor por el teatro ( Foto: Andres D’Elia)

-¿Cómo se llevan con las redes sociales?

Silveyra: Yo uso Instagram, pero sólo para publicar las cosas lindas, mis nietos y nada más. Soy más clásica. No tengo el humor que tiene Vero para eso.

Llinás: Puede ser, pero uno cae presa de esta famosa grieta de mierda que hace que el hecho de que critiques a un gobierno, inmediatamente es leído como que arengás al otro lado, un reduccionismo espantoso.

-Tenías muchos seguidores, pero también muchos detractores.

Llinás: Si, yo quiero volver a hacer los videos, porque me los piden y me gusta pero con la pandemia me trabé. Además, publicaba uno y enseguida me pedían otro. Quedaba extenuada. Pero sobre todo, recibí muchos ataques y esa presión agota. Yo nunca fui como Tato Bores, que era humorista político. Esa nunca fue mi intención. Simplemente surgió un personaje, el de la cheta. Ahora, como les pasó a algunos, pensar eso como una intención destituyente de mi parte, es una deformación.

-A vos, Solita, te pasó algo parecido cuando empezaron a hacerte comentarios un poco desubicados con el tema del alcohol a partir de la broma que hacías con Marcelo Tinelli cuando estabas en el jurado del Bailando. ¿Cómo viviste esa situación?

Silveyra: Todo empezó como una humorada con Tinelli, de que tomaba Negroni y me olvidaba de los nombres por eso. Me hago cargo, porque yo empecé con el tema y me divertía. Pero se fue un poco de mambo la cosa. Hasta que un día me molestó de verdad cuando una mujer, cuando iba por la calle me tiró encima el auto y me gritó “¿borracha!”. Eso realmente me jodió. Y otra vez mi nieta, a la salida del colegio me preguntó si había tomado Negroni porque sus compañeritos le habían dicho eso. Ahí dejé de joder con eso.

Soledad Silveyra sólo usa Instagram para mostrar "cosas lindas". Verónica Llinás creó el personaje de la cheta, pero dice que ahora está trabada. Foto Andrés D'Elía
Soledad Silveyra sólo usa Instagram para mostrar “cosas lindas”. Verónica Llinás creó el personaje de la cheta, pero dice que ahora está trabada. Foto Andrés D’Elía

Llinás: Eso es la popularidad que tenés, decís una cosa y la agrandan sin parar.

Silveyra: Por suerte pasó. Y después también se compensó cuando tuve un episodio de salud, a principios de año y recibí mucho cariño. Sufrí un ACV y me enteré después, cuando me hicieron un estudio y me llamó todo el mundo, me sentí muy querida y realmente no hubo grietas en eso. Me asusté y sentí que venía un cambio; así que dejé de fumar, me puse a caminar y tomo mucha agua. Tengo cuatro kilos de más, pero eso es lo de menos. Ahora tengo que aprender a no hacerme tanta mala sangre, sobre todo con la peste dando vueltas. Cuesta pero siempre hay que intentarlo.

WD

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