Subastaron el SafariKar, un exótico auto para salir de caza

admin

27/03/2021

La industria automotriz ha creado todo tipo de vehículos durante su historia. Y los ejemplos se vuelven más exóticos si la búsqueda se hace entre constructores pequeños. Así aparecen creaciones como el SafariKar.

Con el emblema de Mohs, nació para satisfacer los deseos de gente muy adinerada y ostentosa: esta es la historia el auto de caza más extraño del mundo.

Pensado para recorrer las llanuras africanas rodeado de lujo y brillos, este modelo de 1973 salió a subasta.

Solo se construyeron tres unidades del Mohs SafariKar.
Solo se construyeron tres unidades del Mohs SafariKar.

Esta creación fue obra de Bruce Mohs, un emprendedor que se había hecho conocido por haber fabricado el Ostentatienne Opera, en la década del 60, un auto con llamativas proporciones y decorados.

Un tiempo después, en 1972, encaró el proyecto que dio origen al SafariKar, un auto que fuera capaz ser usado como vehículo para salir de caza.

Sin embargo, toda la idea de aventura y de avanzar a campo traviesa que puede dar un vehículo para esas aplicaciones no se manifiesta en la imagen del SafariKar.

El Mohs SafariKar es una mezcla de auto de lujo fuera de escala y una pickup.
El Mohs SafariKar es una mezcla de auto de lujo fuera de escala y una pickup.

Por el contrario, este armatoste es una especie de auto de lujo, con una enorme parrilla cromada y otros elementos de igual terminación que recuerdan más a un Rolls-Royce fuera de escala que un modelo para hacer un safari.

Lujoso pero tosco

Esas proporciones fuera de escala se acercan más a las de una pickup y probablemente a partir de ahí se empiece a entender un poco más la intención final de su creador.

Las plaza delantera del Mohs SafariKar tiene capacidad para tres ocupantes.
Las plaza delantera del Mohs SafariKar tiene capacidad para tres ocupantes.

Basado en un Travelall International Harvester, el vehículo cuenta con elementos de aleación de tungsteno y paneles de la carrocería de aluminio revestidos con un vinílico acolchado.

Parte de su techo de aluminio es retráctil manualmente y sus puertas se abren horizontalmente sobre rieles, no a través de bisagras como la mayoría de los vehículos.

El resultado es un vehículo que luce lujoso pero tosco al mismo tiempo, condición que le debe asegurar eficacia para atravesar zonas en donde no hay caminos y perseguir animales.

Por el Mohs SafariKar finalmente se pagó 90 mil dólares.
Por el Mohs SafariKar finalmente se pagó 90 mil dólares.

Por dentro, sus materiales y elementos son dignos de un buen auto de lujo, de hecho la idea original es que contara con comodidades como un televisor, aire acondicionado o asientos tipo baquet, tapizados con cuero, por supuesto.

Debajo de su capó lleva un gran motor V8 de 6.4 litros que va asociado a una transmisión automática. Pero fue esta elección mecánica fue la que terminó por complicar el proyecto por las requisitos a nivel de emisiones de la época. Eso hizo que finalmente solo se construyeran tres ejemplares del SafariKar.

Uno de esos tres es el que subasta el sitio Bring A Trailer. El modelo fue restaurado a fondo durante cuatro años a partir de 2009 y ahora con la venta abierta alcanzó los 90.000 dólares de puja máxima.

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