Tiene 7 años y cruzó sola la frontera entre México y Estados Unidos

admin

24/03/2021

La nena hondureña, de 7 años y rodeada de extraños en la oscuridad previa al amanecer, estaba decidida a seguir el ritmo de los demás migrantes que se dirigían a la frontera de Estados Unidos.

Su papá, contó ella después, había viajado con ella en micro durante 22 días por México. Luego la puso en manos de una joven que la ayudaría a cruzar el río hacia Texas. Y se volvió a Honduras.

“Me dijo que me fuera sola y me cuidara.”

Este es el relato de uno de miles de chicos que llegan solos a la frontera de Estados Unidos, con la esperanza de ser acogidos por el gobierno de Joe Biden y tener un futuro mejor. El fenómeno, que se disparó con el fin de la presidencia de Donald Trump, pone en la boca de lobo a menores tan pequeños como esta hondureña menuda, de apenas 7 años.

Al final, la nena se unió a otros inmigrantes que intentaban entrar a Estados Unidos. La encontraron llorando, con hambre, sed y frío.

La niña hondureña, que no fue identificada por su nombre, decidida cruzó finalmente sola la frontera entre México y Estados Unidos, unida a este de  grupo de desconocidos y extraños.

La odisea de una nena de 7 años, de Honduras a Estados Unidos, sola. Foto: AP
La odisea de una nena de 7 años, de Honduras a Estados Unidos, sola. Foto: AP

El domingo 21 de marzo atravesaron la frontera por Mission, Texas. Allí a la nena, que lucía una camperita amarilla con dibujos de trenes y un tapabocas negro, se la vio junto a otra mujer que luego fue identificada como Fernanda Solís, de 25 años, otra migrante hondureña.

Un resquicio legal

Durante la gestión de Donald Trump, se habían expulsado al menos 8800 migrantes menores de Estados Unidos

Pero en la actualidad, y bajo el mandato de Joe Biden, un juez federal suspendió las expulsiones de menores no acompañados desde noviembre del año pasado.

Esto mismo es tomado por los inmigrantes como una posibilidad ante la negativa de poder llegar a los Estados Unidos. Si los adultos no pueden lograrlo, al menos que lo hagan sus hijos.  

Bajo el mandato de Joe Biden, un juez federal suspendió las expulsiones de menores no acompañados Foto: AP
Bajo el mandato de Joe Biden, un juez federal suspendió las expulsiones de menores no acompañados Foto: AP

Y eso fue lo que sucedió con esta niña hondureña.

Ella nunca más supo de su papá. Es más, nadie sabe qué pasó con él. Pero la niña encontró resguardo en un grupo de migrantes que se dirigían a la frontera y se unió a ellos. Allí conoció a Fernanda Solís, la inmigrante hondureña.

Junto a este grupo la niña caminó el domingo por la noche por el río Bravo (Grande en Estados Unidos). Allí, las temperaturas eran bastante bajas y la niña solo tenía esa camperita amarilla para protegerse del frío.

Fernanda Solís comentó que encontró a la nena llorando en un camino de tierra al norte del río Bravo en horas de la madrugada. En ese mismo momento un helicóptero sobrevolaba la zona y los agentes fronterizos les hablaban por altavoz a los migrantes.

Primero intentó calmar su llanto y su frío y luego le ofreció caminar juntas para cruzar la frontera. Esa fue la única manera que encontró Fernanda para tranquilizarla.

A medida que iban caminando, la niña comenzó a entrar en confianza y mostró mucha más soltura. “Es muy valiente”, reconoció Fernanda.

La nena hondureña de 7 años, a la derecha, camina con Fernanda Solís. Foto: AP
La nena hondureña de 7 años, a la derecha, camina con Fernanda Solís. Foto: AP

Incluso empezó a responder preguntas, como que al mes siguiente cumpliría 8 años y que debería estar en tercer grado de la escuela, pero que no pudo terminar el segundo grado por la pandemia.

Además, le contó a Fernanda que tenía un familiar viviendo en Carolina del Sur. Y que su papá no tenía dinero para cruzar la frontera junto a ella. “La niña me dijo que trataron de cruzar juntos, pero que los devolvieron. Esta vez él la mandó a ella sola para que ‘se entregarse’ a las autoridades”, recordó Fernanda.

También le dijo que ya habían intentado cruzar la frontera anteriormente, pero fueron expulsados y enviados a Reynosa, México.

Todo esto presenta un gran dilema para los Estados Unidos y en particular para la administración de Biden actualmente. Las decisiones desesperadas que adoptan algunos inmigrantes de abandonar a sus hijos para que ellos crucen solos la frontera y así no poder ser deportados, implican un gran desafío para el país del norte.

Un vehículo de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU. junto a los migrantes después de que fueron detenidos y puestos bajo custodia. Foto: AP
Un vehículo de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU. junto a los migrantes después de que fueron detenidos y puestos bajo custodia. Foto: AP

Estados Unidos intenta establecer un sistema de asilo ordenado, de lo contrario se correría el peligro de exponer a más niños en situaciones muy peligrosas.

Los números de menores que llegaron a la frontera en febrero del año pasado se incrementaron casi en un 60% más que el mes anterior, con 9.500 niños en esta situación. Las disposiciones del gobierno norteamericano frente a esto es buscarle alojamiento y acelerar los procesos de encontrarles un hogar con algún familiar que viva en los Estados Unidos.

La municipalidad de San Diego informó este lunes que usará su centro de convenciones para albergar a niños migrantes, dándoles asilo durante 30 y 35 días.

No es la misma suerte la que tienen los adultos que viajan solos, que casi siempre son expulsados mientras que, en el caso de las familias, a veces son enviadas de regreso a México y en otros casos se les permite permanecer en territorio estadounidense para solicitar asilo.

Finalmente, la niña fue entregada al servicio de Aduanas y Protección Fronteriza, pero desde este organismo no dieron más información sobre lo que sucedió con ella después.

Jennifer Harbury, abogada y activista defensora de los derechos humanos de Texas, comentó: “Los padres dicen, ‘nosotros no podemos cruzar. Hay que ser realistas. Pero si mandamos al niño al puente y cruzan solos, tendrán que recibirlos”’. Ese es el gran resquicio legal al que se aferran los inmigrantes.

Con información de Associated Press y The San Diego Union-Tribune

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