“Todo al revés, Argentina es el país que no se entiende”

admin

12/07/2021

“Se puede vivir sin pensar”, decía Cortázar en su célebre cuento “Casa tomada” y algo parecido pasa en nuestro país. Hemos tomado nuestras casas por protección, para cuidarnos y cuidar al otro, a ese que la coyuntura política disfrazó con el nombre de patria, ese mismo otro es nuestra bandera, aunque sea un ladrón, un violador o un mísero corrupto en el poder, el otro siempre somos nosotros.

Pero como nosotros hemos tomado nuestra casa, otros (la otra patria) han tomado el control de las calles, de nuestra libertad. Miles de manifestantes deciden cortar la 9 de Julio y avanzar en caravana a las distintas jefaturas y ministerios del Gobierno. Banderas rojas daban color a una tarde para el olvido, sobretodo para números que asustan y que precisan del cuidado de todos. Todo esto ocurría en un día más de cualquier día en la ciudad de Buenos Aires. Cuando pude percibir todo ese parate vehicular decidí transitar por Irigoyen tratando de evitar el caos. Error. Toda esa gente buena, decidida a dar todo a cambio de dinero, avanzó a los carriles aledaños a la 9 de Julio intimando a todos los vehículos a dar marcha atrás. Habían tomado la calle.

Todo pasa… un día más y la costumbre nos hace sumisos, estúpidamente obedientes ante la barbarie, ante el descontrol de los que no hacen por sobre los que hacen. Una ambulancia pide camino y los autos no logran abrirse ante el pedido de socorro, el uso de los ramales del Metrobús facilita su movimiento. El pueblo contra el pueblo y el descontrol gana, siempre gana.

Se ha hablado hasta el hartazgo acerca de cosas relacionadas a este esquema de protesta que hace años institucionalizamos. El miedo del periodismo a palabras como represión o brigada antidisturbios hace que día a día sea un imposible frenar toda esta locura. Quizás tengamos que ver la calle como algo sagrado, como un regalo que nos da la democracia para que sea una contraprestación a lo que pagamos y por lo que exigimos como ciudadanos. Pero no, estamos en un momento en que la barbarie ha secuestrado nuestros trabajos, nuestra libertad y se burla a diario de un virus que mata. No hay opción, estamos bajo su poder mientras agentes disfrazados de policía cuidan que los violentos puedan ejercer su labor sin problemas. Todo al revés, Argentina es el país que no se entiende.

Si se puede vivir sin pensar basta con transitar la 9 de Julio alguna mañana para darnos cuenta que nuestra casa (país) está tomada. Paciencia y sumisión pueden cambiar a violencia, más violencia, esperemos que en ese momento el Estado pueda defender a esos que lo mantienen y no a los que sacan provecho de él.

Jose Luis Traverso
valdanito@hotmail.com

OTRAS CARTAS

Alegría y reflexión después de la conquista de América

Seamos francos… la Selección Argentina no es kirchnerista. La meritocracia, la honestidad, el esfuerzo y el trabajo colectivo fueron su estandarte. No fueron elegidos por acomodo o prebendas. Ninguno está procesado o condenado. Eso sí, están fuera del país porque las políticas de empobrecimiento de nuestro país no permiten tener un fútbol pago acorde ni siquiera con los limítrofes.

La Selección nos señaló el camino, tiene méritos para ser campeón de América. Un país se construye con su mejor gente, con gente con méritos.

Dr. José Mario Lenczner
jomalen@hotmail.com

Una alegría al pueblo, y se la dio la Selección, no el gobierno, y gratis. Pusieron todo ellos. Ahora resulta que critican a los que fueron a festejar al Obelisco. Se olvidan los que lo hacen todos los días, pidiendo y extorsionando por más planes y molestando a los que pagamos y vamos a trabajar. ¿Esos no contagian? Nos dan bronca, fastidio… ¿de esa gente no se ocupan?

Sólo molestamos los que por un rato somos felices, nos olvidamos del dólar, la inflación, la mentira, de que nos recuerden siempre 4 años atrás, del aumento de la carne, de la pobreza, de las vacunas. No nos olvidamos de la pandemia, la llevamos como podemos. Terminó la Copa, ahora empieza de nuevo la odisea de la ciudad.

¡Felicitaciones campeones!, gracias por la alegría.

Guillermo Gómez
guillepoligomez@yahoo.com.ar

El fútbol acompañó todas las etapas de mi vida sentada en una butaca al lado de los hinchas; mi padre, mi marido, mis hijos, mis nietos, mis amigos. Este 10 de julio no fue diferente. Me sumé a la necesidad de una alegría, a la espera del triunfo tan esperado. Y es desde ese humilde análisis deportivo que quiero hoy compartir las dos cosas que me impactaron sobremanera y me hicieron sentir que estamos vivos y que aún podemos soñar un futuro de grandeza.

Lo primero fue el gol de “Fideo” Di María, que me hicieron dejar el tejido, saltar de mi sillón y emocionarme con prudencia. Uno a cero. Pero aún faltaba mucho, así que seguí espiando el partido, contagiada por el nerviosismo reinante. Y ganamos. Argentina campeón. Entonces reí sus risas y lagrimee sus llantos emotivos.

Hasta que se produjo el abrazo fraterno entre Messi y Neymar. El adversario abrazando al amigo, en su propio país. Los dos preparados para triunfar para alegría de sus pueblos. Pero debía haber un vencedor y un vencido. Sin grietas, uno y otro fundidos en ese abrazo inolvidable no pudieron menos que renovar las esperanzas. Ojalá todos puedan apreciarlo. ¡Vamos Argentina! ¡Nos están dando un ejemplo!

Edith Michelotti
ediluobs@hotmail.com

Viendo el partido. Las estrategias en el juego. Los errores. Los aciertos. El esfuerzo de Messi para seguir. Di María y su habilidad extraordinaria. Me dio tristeza por nosotros como país. Como si las soluciones fueran pases de magia. Un salvador milagroso que pudiera lograr lo que sólo se logra con un “equipo” eficiente y honesto tirando juntos de un solo objetivo: mejorar. La Selección pudo esta vez. Y nos alegramos.

Pienso en Argentina. En su larga historia de mesiánicos gobernantes, populistas, que desplegaban sus artes y mentiras durante años y el pueblo esperando que el líder todo poderoso generara las soluciones de una sociedad individualista, enfrentada, sin la conciencia necesaria para luchar todos juntos lograr un triunfo. Siempre esperamos un milagro. No es así.

No se puede hacer todo solo. Ni esperar milagros. Los logros se alcanzan con esfuerzo, en equipo. Messi y Di María nos salvaron en un partido. Punto. Porque Messi no es Dios. Es sólo el mejor jugador. Argentina está perturbada y no va a superarse mientras la ilusión quede en manos de un “mesiánico”. Simple y real.

Jorge Luque
jorge.luque@hotmail.com

Nos estaba dando un ejemplo a pesar que muchos no lo veían ni lo entendían. Ojalá ahora lo comprendamos. El capitán de la Selección Argentina, Lionel Messi, desde el inicio de su incomparable carrera deportiva quiso levantar una copa de mayores de su amado país, sin embargo se había quedado siempre en las puertas de la consagración. Pero persistió. No le importó su impresionante palmarés de triunfos deportivos. No le importó su edad ni la posibilidad de perder en otro intento. Había un sueño por cumplir con los únicos colores con los que tiene pintada el alma. Y lo hizo. Para la felicidad de nuestro pueblo y de muchos en el mundo a los que con su arte pero también con su sencillez y entrega les ha pintado los colores celeste y blanco en el corazón.

Y ese plantel de algunos pocos compañeros de otras batallas perdidas y de muchos chicos que lo idolatran encontró en él al líder: humilde, honesto, trabajador, de pocas palabras y grandes acciones para conseguir un sueño común. Seguro que en este momento de triunfo todos los argentinos sentimos alegría y orgullo. Totalmente justo y razonable. Pero también comprendamos de qué se trata eso de elegir un buen líder para ser mejores. A toda la Selección, gracias por el título y sobre todo, por el ejemplo.

Matías Aníbal Rossi
matiasrossi2014@gmail.com

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