Trabas a las importaciones: 8 formas en que el Gobierno limita el comercio exterior

admin

22/07/2021

El comercio importador atraviesa momentos difíciles. Las trabas y barreras paraarancelarias y discrecionales se multiplican y las empresas importadoras sufren día a día las decisiones arbitrarias de las autoridades de la Secretaría de Industria, Economía del Conocimiento y Gestión Comercial Externa respecto del otorgamiento de las Licencias No Automáticas (LNA) de importación.

Debido a que Argentina es país miembro de la OMC (Organización Mundial de Comercio) y signataria del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) tiene ciertas obligaciones. En primer lugar, debe simplificar los requisitos relativos a los documentos exigidos para importar y, además, evitar mantener prohibiciones y/o restricciones a las importaciones a través de licencias de importación o medidas similares.

Como parte de ese acuerdo, el país aceptó también que las LNA no tengan efectos restrictivos o distorsivos en el ingreso de mercaderías importadas, se publiquen estadísticas con los valores y volúmenes de los productos involucrados en ellas, se conozcan las bases de sus otorgamientos o asignaciones y que el plazo máximo de su tramitación no sea superior a 60 días.

Por último, las autoridades nacionales instauraron las LNA con la excusa de identificar en forma “preventiva” operadores que pretendan realizar importaciones eludiendo los controles aduaneros y para que no ingresen al territorio nacional productos que supongan una amenaza para la salud, la seguridad, el medioambiente y otras prohibiciones (ver Res. Gral. AFIP/SC 4185E/18).

Tratamientos selectivos y discrecionales

Las Licencias No Automáticas hoy se aplican para restringir importaciones y además de manera totalmente arbitraria.

Las normas firmadas por el país no son tenidas en cuenta y los funcionarios naturalizan y convalidan prácticas que los empresarios pymes sufren en carne propia:

1- Los plazos máximos para gestionar las Licencias No Automáticas son discrecionales y superan permanentemente los 60 días de tramitación.

2- No se publica información alguna para conocer las bases de otorgamiento y/o asignación de las mismas y, lo más grave, jamás se explicitan las razones de las denegaciones.

3- Se otorgan cupos de importación a los usuarios del régimen por teléfono. Los importadores reciben el llamado de alguien que, sin identificarse formalmente, se ampara en un genérico “de la Secretaría” o “de la Dirección de Importaciones”. No reciben ningún escrito oficial.

4- Dichos cupos son absolutamente arbitrarios y antojadizos. Generalmente reducidos de un año a otro. Por ejemplo, si un importador recibió en el 2020 autorizaciones de Licencias No Automáticas por US$ 500.000, en el 2021 recibe la mitad, sin ningún fundamento.

5- Si un importador osa recurrir a la Justicia para solicitar una medida cautelar que preserve su derecho a comerciar/importar ante la impunidad del sistema instaurado, a continuación y de inmediato sus Licencias No Automáticas son dadas de baja definitivamente como “castigo” por buscar protección jurídica para preservar su empresa y su patrimonio. Listados con aproximadamente 700 empresas que legítimamente han recurrido al fuero Contencioso Administrativo Federal circulan por los ámbitos profesionales vinculados al Comercio Exterior.

6- La inequidad en la aprobación de las LNA es recurrente. No hay explicaciones racionales para que una empresa de un rubro “X” obtenga aprobaciones de sus Licencias y otra empresa del mismo rubro no las obtenga cuando ambas se encuentran en circunstancias patrimoniales y comerciales similares.

7- El contacto personal con los funcionarios es inexistente o casi. Para pedir audiencias donde se puedan intercambiar explicaciones, dudas, conocimientos, tecnicismos y hasta disensos entre funcionarios e importadores cada contribuyente tiene que entrar en su página de AFIP hacer la petición correspondiente. Esas audiencias son casi imposibles de conseguir.

8- Se obliga a los importadores a que amplíen sus presentaciones de Licencias con innecesarios datos complementarios que deben enviarse a dos casillas de email: contactoce@produccion.gob.ar y privada.secretariadeindustria@gmail.com. La primera, por lo menos, tiene un viso de seriedad al pertenecer a un dominio estatal.

En conclusión, las LNA impuestas no cumplen con lo normado por la OMC porque no interactúan con ninguna norma subyacente restrictiva del comercio

Generan distorsiones adicionales que no tienen relación con los fines para los que fueron creadas internacionalmente ni con los objetivos enumerados en las resoluciones locales (desde los estadísticos hasta los de fiscalización y control).

Quebrantan y vulneran lo aceptado por Argentina como país miembro de la OMC ya que se impone a los importadores cargas administrativas y económicas que exceden absolutamente las finalidades pretendidas en la normativa nacional e internacional. Y son condicionantes de las importaciones a consumo y del acceso al mercado de cambios con lo que eso implica para la economía nacional. Muchos importadores son productores/fabricantes también y necesitan los bienes importados para sus líneas de producción.

Este régimen carece de transparencia. No hay en él una regulación subyacente que prevea algún tipo de restricción no económica y de esta manera justifique su existencia. Y no tiene transparencia porque no especifica qué productos podrán ser en el futuro afectados a la tramitación de las LNA y qué volúmenes de las mercaderías que ya están sujetas a LNA obtendrán la aprobación necesaria para poder ser finalmente nacionalizadas.

El bloqueo al ingreso de la mercadería sumado a la demora en pronunciarse y a las discrecionalidades que cometen en la cotidianeidad operativa las autoridades intervinientes los ponen en zonas jurídicas donde se erigen figuras penales que deberían sancionar las conductas y el accionar de esos funcionarios.

Además, la falta de transparencia con respecto a estas cuestiones provoca una enorme incertidumbre en los importadores que les imposibilita efectuar proyecciones comerciales desalentando, por ende, las importaciones.

Las compulsivas exigencias de solicitar proyecciones de importación y producción limita, sin dudas, los volúmenes finalmente importados y, de tal manera, se configura una restricción en los términos del art. XI del GATT 1994.

* Jorge Leone es especialista en Comercio Exterior y asesor en comercio exterior de empresas Pymes.

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