Un alley-oop de Giannis Antetokounmpo le permitió a los Bucks celebrar ante los Suns y quedar a una victoria del título

admin

18/07/2021

Giannis Antetokounmpo y Jrue Holiday tuvieron la sociedad perfecta. Todo quedó plasmado en esa última jugada, cuando los Phoenix Suns parecían resurgir de las cenizas, Holiday robó una pelota en defensa a Devin Booker y envió un pase perfecto al griego, para un alley-oop que sentenció el triunfo de los Milwaukee Bucks de 123-119 y sacar una ventaja de 3-2 en la serie de las Finales de la NBA.

De esta manera, los Bucks, que lograron remontar una desventaja de 2-0 en el comienzo de la serie con tres victorias consecutivas, podrían el próximo martes  (a las 21.30 hora de Argentina) festejar su primer título desde 1971 cuando reciban en Milwaukee a los Suns en el sexto juego.

La victoria de este sábado de los Bucks en su visita al estadio de Arizona, recién bautizado Footprint Center de Phoenix, fue gracias al fantástico rendimiento de su trío estelar: Giannis Antetokounmpo (32 puntos, 9 rebotes, 6 asistencias), Khris Middleton (29 puntos y 7 rebotes) y Jrue Holiday (27 puntos y 13 asistencias).

En los Suns se destacó Devin Booker que anotó 40 puntos pero estuvo demasiado solo en la ofensiva local durante la mayor parte del encuentro.

Tras cuatro partidos que se resolvieron con victorias locales, los Bucks arrebataron el factor cancha a los Suns y acarician su primer anillo de la NBA en medio siglo (solo cuentan en sus vitrinas con el título de 1971).

El triunfo de este sábado no fue fácil para los Bucks, ya que tras dominar el duelo desde el segundo cuarto vieron cómo los Suns se situaban a un solo punto y con posesión para ganar a falta de solo 29 segundos en el último cuarto.

Pero en la jugada clave del partido, Holiday sorprendió a Booker casi al borde del anillo y le regaló un alley-oop al contraataque a Antetokounmpo, que además tuvo un tiro libre adicional.

El griego falló desde la personal, pero agarró su propio rebote y Middleton se encargó de cerrar el encuentro.

En un quinto partido de altísima anotación, los Bucks dominaron el rebote (46 por 39) con 11 de ellos en ataque (8 de los Suns).

A estadio lleno y con LeBron James, una celebridad de la NBA, sentado en primera fila viendo el juego cinco de estas finales, los Suns quedaron en evidencia al extrañar la mejor versión de Chris Paul, que terminó con 21 puntos y 11 asistencias y que era clave para intentar la remontada local.

LeBron James sentado en primera fila.
LeBron James sentado en primera fila.

En el arranque Phoenix jugó el mejor primer cuarto de toda la serie, metió 37 puntos que fue la máxima en todos los primeros cuartos en estas finales. Y llegó a sacar 16: en estos playoffs nunca perdió cada vez que sacó (en cualquier momento del partido) al menos 10 puntos de ventaja.

De esta manera, los Suns quisieron levantarse de las dos derrotas anteriores, primero fue  Jae Crowder, que con dos triples y un contraataque que levantó a todo el público, puso al local 14-9 con 7.33 en el reloj.

Luego le tomó el relevo Devin Booker, brillante en los tiros de campo (11 puntos en el primer cuarto). Hasta esa instancia Antetokounmpo fue el único recurso de unos Bucks errantes en el juego (7 balones perdidos, más que en todo el cuarto partido).

Ante el incontestable 37-21 del primer cuarto, los Bucks tenían mucho que remar.

Sin embargo, la visita lo dio vuelta con grandes pasajes de Khris Middleton y el destape de Jrue Holiday, que vino haciendo un gran trabajo defensivo sobre Chris Paul en toda la serie pero estaba muy en deuda en ataque. Fue así que cosecharon un temprano parcial de 3-12, que les permitió reencausar el partido (40-32 a falta de 9.31).

Con Antetokounmpo entre los suplentes, Khris Middleton, Pat Connaughton y Bobby Portis ganaron protagonismo hasta llegar a remontar el encuentro (49-50 con 5.41 en el reloj) tras un impresionante parcial de 12-29 que dejó muda a la afición de Phoenix.

Los Suns parecían un equipo sin dirección ni propósito, pero el regreso de Booker a la cancha les permitió recuperar el marcador (55-52 con 3.26 por jugarse).

Sin embargo, el encuentro para entonces era muy diferente al del primer cuarto, con unos Bucks totalmente reforzados en defensa y con un Holiday esta vez sí diferencial (18 puntos y 7 asistencias al descanso) que catapultó a los visitantes tras un sensacional segundo parcial (43-24) y una primera mitad de (64-61).

El esfuerzo de Devin Booker

Devin Booker trató de revertir la historia y entendió que era ahora o nunca. En extraordinario inicio del tercer cuarto anotó 12 puntos en solo 4 minutos.

Y Devin Booker solo no podía dar vuelta la historia. Encima Holiday no le daba respiro cuando promediaba el tercer cuarto le robó la pelota como a un niño, para encestar desde los tres puntos y colocar a los Bucks 8 puntos arriba (83-75).

Para esa instancia los Bucks mostraban bases sólidas en el trío Holiday-Middleton-Antetokounmpo y una ventaja de diez puntos (85-75 con 5.42 por jugarse).

Las tres figuras de la visita.
Las tres figuras de la visita.

La vida le sonreía a los visitantes, que encontraban mil maneras de penetrar la inoperante defensa de unos Suns cada vez más frustrados y que no tenían noticias de Paul.

Cameron Payne y Deandre Ayton proporcionaron una mínima cobertura a Booker, pero los Bucks iban lanzados con 100 puntos en solo tres cuartos (100-90).

Un claro fallo de Ayton en un alley-oop nada más empezar el cuarto definitivo simbolizó la desesperación de los de Phoenix.

Los Suns necesitaban urgentemente una chispa que encendiera el incendio y parecieron encontrarla en un triple de Paul (108-100 con 7.48 para el final).

Sin perder la fe, otro triple de Booker, con 1.24 en el reloj, colocó a los locales a solo tres puntos, y una penetración de Paul, a falta de 56 segundos, los puso a solo un punto (120-119). La gente se despertó y parecía que los Suns se levantaban de las cenizas.

Pero Holiday, como un gladiador, le arrebató la pelota de las manos a Booker y en sociedad con Antetokounmpo le dio la victoria para Milwaukee, que terminó de decorar Middleton.

Los Bucks solo necesitan una victoria más para poner fin a una sequía de títulos de medio siglo.”Tenemos que seguir jugando un buen baloncesto y ojalá podamos ganar”, declaró Antetokounmpo tras la victoria.

El martes será el sexto partido en Milwaukee, pero si los Suns logran la victoria la serie se completará el jueves en Phoenix.

GRB

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