Un argentino desarrolló un biosensor para tratar la “niebla mental”, uno de los efectos secundarios del coronavirus

admin

23/01/2021

A un año de la primera invasión del Covid-19, la población mundial ya está familiarizada con los métodos de prevención y los protocolos. Sin embargo, todavía se conoce poco de sus efectos posteriores en los pacientes. Algunos recuperados comienza a experimentar algunas afecciones neurológicas, como pérdida de la memoria, confusión, falta de concentración, mareos y un gran esfuerzo para recordar nombres y detalles.

Uno de los efectos secundarios de este coronavirus se lo conoce como “niebla mental” y afecta incluso a personas con síntomas leves y sin enfermedades preexistentes. De momento, carece de un cuadro clínico preciso.

Un científico argentino busca tratar esta confusión mental mediante biomateriales que funcionan como válvulas que se activan para liberar drogas, tatuajes con aplicaciones médicas y biosensores de glucosa súper-sensibles.

Ignacio Rintoul y su equipo se desarrollan biosensores portátiles y muy baratos que permitan monitorear la actividad neurológica del paciente de forma práctica.
Ignacio Rintoul y su equipo se desarrollan biosensores portátiles y muy baratos que permitan monitorear la actividad neurológica del paciente de forma práctica.

“La temática de mi trabajo está centrada en la Investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) en materiales avanzados y energía. Desde hace tiempo confeccionamos biosensores para facilitar la transmisión de información en la interfaz física existente entre distintas partes del cuerpo humano y máquinas de todo tipo”, puntualiza Ignacio Rintoul, del laboratorio de materiales y energía del Instituto de Desarrollo para la Industria Química, en la Universidad Nacional del Litoral (UNL-Conicet).

Y si bien la mayoría de los pacientes con Covid-19 se recupera en unas pocas semanas, diferentes estudios demuestran que un número creciente comenzó a reportar una suerte de cansancio mental que persiste en el tiempo.

“En casos más severos se ha constatado el adormecimiento de brazos y piernas, casos en donde la atención requerida para tareas sencillas como cruzar una calle o conducir un auto los deja exhaustos, el olvido de palabras, depresión, ansiedad, delirios y trastornos de estrés postraumático entre muchos otros síntomas”, ratifica Rintoul.

La doctora Lilian Celeste Alarcón Segovia al frente de los ensayos del laboratorio.
La doctora Lilian Celeste Alarcón Segovia al frente de los ensayos del laboratorio.

Sin embargo, los investigadores están persiguiendo respuestas. Desde cuántas personas realmente tienen estas afecciones y qué porcentaje está en riesgo. Y acaso lo más importante, quieren saber si se manifiesta en forma aleatoria o existe algún patrón.

“Por la masividad de los contagios (una tercera parte de la población mundial) y la cantidad de personas con potenciales secuelas neurológicos por Covid-19, desarrollamos biosensores portátiles muy baratos que permitan monitorear la actividad neurológica del paciente de forma práctica y equivalente al uso de nuestros biosensores de glucosa en sudor”, refiere Rintoul.

Los datos preliminares muestran que el coronavirus puede atacar el cerebro y sus nervios adyacentes. Algo tan difundido como la pérdida del olfato, es una clara señal de una neuroinvasión, porque los nervios responsables de percibir los olores están en conexión directa con el cerebro.

En un estudio reciente en donde se recopilan los principales síntomas del Covid-19, del que participaron unos 4 mil voluntarios. De los 101 registrados, los problemas neurológicos quedaron en la cuarta ubicación, detrás de la fatiga, el dolor de cabeza y la dificultad para respirar.

“Más de la mitad de los encuestados dijeron que tienen dificultades para concentrarse y el 39% dijo que tienen problemas de memoria”, advierte Natalie Lambert, profesora de investigación adjunta de la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana.

Muchos pacientes que se recuperan de Covid, experimentan mareos, cansancio y pérdida de memoria. REUTERS/Callaghan O'Hare
Muchos pacientes que se recuperan de Covid, experimentan mareos, cansancio y pérdida de memoria. REUTERS/Callaghan O’Hare

No hay una causa definitiva para la confusión mental relacionada con Covid-19. La hipótesis más aceptada sugiere que se debe a la acción inflamatoria del cuerpo al virus. Es decir que, cuando el cuerpo genera una respuesta inmune al virus, esa inflamación también daña el funcionamiento del cerebro.

“Nos hemos puesto a trabajar en el ámbito de los materiales, la electrónica y el análisis de señales. Actualmente estamos desarrollando nuevos materiales para ser utilizados como electrodos y sensores que puedan recopilar información simplemente apoyándose sobre el cuero cabelludo del paciente. Por el momento hemos logrado censar la presencia de metalitos en sudor artificial típicamente asociados al cansancio, el estrés, la ansiedad y otros síntomas de trastornos neuronales derivados del COVID-19”, determina Rintoul.

Otra teoría indica que, a medida que los pacientes se recuperan, pueden estar agotados por luchar contra la infección o tener ansiedad, depresión o trastorno de estrés postraumático, todos los cuales son comunes en personas que se recuperan de una internación.

Un equipo argentino busca combatir la niebla mental del Covid. Philippe LOPEZ / AFP
Un equipo argentino busca combatir la niebla mental del Covid. Philippe LOPEZ / AFP

“Sabemos por ejemplo que la presencia de niveles elevados de ácido láctico se asocia a cansancio y estrés extremo y que la presencia de ciertas hormonas está en relación directa con fenómenos depresivos. De hecho, se pueden encontrar respuestas químicas características a distintos tipos de desórdenes neuronales”, avisa Rintoul.

Los neurocientíficos desconocen cuánto durarán estos baches cognitivos en los pacientes con Covid-19 o si tendrán un efecto duradero. Lo que muchos especialistas remarcan es que estos desórdenes no necesariamente dejan una huella en la función cerebral, ya que son parte de una condición médica.

En este sentido, el siguiente desafío para Rintoul y su equipo es el desarrollo de sensores extremadamente sensibles a los impulsos eléctricos del cerebro.

“La intención es trabajar en estrecha colaboración con colegas multidisciplinario en áreas de neurología, análisis de señales y microelectrónica. Todo es nuevo y en muchos aspectos hacemos camino al andar. Pero, esto recién comienza y la nueva normalidad nos impone desafíos jamás imaginados”, resume.

DD

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