Una disputa sanitaria convirtió al clásico Brasil-Argentina en un escándalo mundial

admin

05/09/2021

De fútbol, sólo se jugaron menos de cinco minutos. Después, todo quedó envuelto en un escándalo mayúsculo por la suspensión de Brasil Argentina cuando hombres de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) brasileña invadieron el terreno en pleno encuentro para llevar a cabo la deportación de los cuatro futbolistas argentinos que, según este ente, infringieron las normas sanitarias porque provenían de una “zona roja” por la circulación de la variante delta de coronavirus como Inglaterra.

Discusiones, forcejeos, tensión, confusión. Lo que iba a ser una fiesta futbolera acabó en un verdadero papelón que pudo haberse resuelto de otro modo, pero que quedó expuesto a la vista de todos, insólitamente. Y ahora será la FIFA quien deberá decidir qué pasará con los tres puntos que quedaron sin dueño.

¿Qué fue lo que sucedió realmente? Iban cuatro minutos con cuarenta segundos sobre el césped del Estadio Neo Química Arena de San Pablo. La Selección Argentina empataba sin goles ante Brasil con la misma formación que jugó el 10 de julio en el Maracaná, el día que ganó la Copa América.

Cristian Romero hizo un quite de pelota limpio ante Neymar en campo argentino y el crack brasileño reaccionó cruzando duro a Leandro Paredes, que de pronto se olvidó de que eran compañeros y amigos en el Paris Saint-Germain y se le fue al humo. El árbitro venezolano, Jesús Valenzuela, cobró la infracción y separó a los jugadores. Pero el juego nunca iba a reanudarse…

De pronto, la confusión absoluta. Marcos Acuña y Nicolás Otamendi empezaron a los manotazos y empujones con una persona de jeans y remera azul, con unos papeles blancos doblados en el bolsillo trasero del pantalón, que nadie sabía quién era. Lionel Scaloni salió disparado del banco y se metió al terreno para tranquilizar a sus muchachos.

Otamendi y Acuña discuten con un funcionario. Foto REUTERS/Amanda Perobelli
Otamendi y Acuña discuten con un funcionario. Foto REUTERS/Amanda Perobelli

Todos, argentinos y brasileños, corrieron hacia ese sector y se armó el tumulto. El juez, que tampoco entendía qué estaba ocurriendo, también se metió. Minutos después, el clásico sudamericano por las Eliminatorias rumbo al Mundial de Qatar 2022 quedó suspendido por “fuerza mayor”.

Todo se trató de un enorme papelón internacional que había comenzado un día antes y que detonó de manera bochornosa ante los ojos del mundo. Miembros de la Anvisa fueron los que se metieron en la cancha a la fuerza y ante la sorpresa de la propia Conmebol para pedir proceder a la deportación de Emiliano Martínez, Cristian Romero, Giovani Lo Celso (eran titulares) y Emiliano Buendía (quedó afuera del banco) con el argumento que ninguno de los cuatro declaró al ingresar al país su paso por el Reino Unido -juegan en la Premier League de Inglaterra-, una de las zonas consideradas de riesgo por el estado brasileño junto con Irlanda del Norte, India y Sudáfrica.

Quienes hayan pasado por algunos de estos países en los últimos 14 días deben aislarse por el mismo período de tiempo luego de entrar a Brasil. La delegación de Argentina había pisado el aeropuerto de Guarulhos el pasado viernes proveniente desde Caracas -donde arribó el lunes 30 de agosto- en vuelo chárter, tras vencer a Venezuela el jueves. En ese momento pasaron por migraciones normalmente. Pero un día más tarde, el sábado, todo se embarró.

Las horas previas

Desde Anvisa detectaron esta supuesta irregularidad de los jugadores albicelestes. Concurrieron al Hotel Marriott por la tarde, cuando el plantel ya había partido hacia el último ensayo antes del partido, para informar sobre la situación y alertar que estos cuatro jugadores debían quedar aislados y no podrían jugar ante Brasil. Buscaban constatar la documentación sanitaria.

Allí, varias versiones alimentadas por las suspicacias comenzaron a circular. ¿Todo se trataba de una maniobra brasileña porque sus nueve jugadores citados que actúan en Premier League no habían podido ir? ¿O acaso hubo algún descuido administrativo de la AFA?

Messi y Neymar dialogan con las autoridades. Foto AP/Andre Penner
Messi y Neymar dialogan con las autoridades. Foto AP/Andre Penner

Los directivos de la Asociación del Fútbol Argentino, con su presidente Claudio Tapia a la cabeza, se comunicaron con la Conmebol ante este escenario y desde el ente sudamericano aportaron tranquilidad al informar que la Selección de Scaloni estaba avalada por el protocolo de burbuja sanitaria que todas las asociaciones miembro del Mercosur habían aceptado, previo diálogo con las autoridades sanitarias de cada país.

Esto exime de hacer los aislamientos correspondientes a los integrantes de las delegaciones, siempre y cuando no rompan con la burbuja. Así se disputó la Copa América y así se juegan las Copas Libertadores y Sudamericana. Lo mismo para las Eliminatorias europeas ya que todo cuenta con el control de la FIFA, institución que mantiene una puja con las ligas de Inglaterra, España, Italia y Portugal por oponerse a liberar a sus futbolistas.

Con el respaldo de Conmebol, Scaloni y sus dirigidos se quedaron tranquilos. Pero a primera hora del domingo, Anvisa volvió a la carga con un comunicado en el que informaba que Martínez, Romero, Lo Celso y Buendía habían presentado “información falsa” en un formulario oficial: “Al constatar que la información brindada por los viajeros era falsa, Anvisa aclara que ya comunicó el hecho a la Policía Federal, para que se tomen de inmediato las medidas en el ámbito de la autoridad policial”.

Efectivos policiales se hicieron presentes en la puerta de la concentración argentina horas antes del duelo. Sin embargo, otra vez llegó el okey de la Conmebol y el plantel, con Messi al frente, se subió al micro sin problemas y se dirigió al estadio donde se cambió, realizó la entrada en calor y salió al campo a jugar.

Durante ese tiempo, Anvisa se mantuvo en su postura inquebrantable, mientras desde la Confederación Brasileña de Fútbol y la Conmebol seguían intentando modificar la determinación de presentarse en el estadio para llevar adelante su cometido. Cuentan que llegó a existir un acuerdo con las fuerzas policiales para que procedieran a deportar a los jugadores apuntados después del pitazo final, pero desde Anvisa no quisieron esperar y avanzaron por su cuenta.

“¿Estaban esperando a que se jugara?”

“Hace tres días que estamos acá, ¿estaban esperando a que se jugara el partido para venir?”, disparó un ofuscado Messi en medio de una charla con Neymar, el DT brasileño Tite, Scaloni y una persona de seguridad. “¿Por qué no fueron al hotel?”, preguntó Scaloni, indignado. Minutos después, el técnico dijo a TyC Sports: “En ningún momento se nos notificó que no podían jugar el partido. Como DT tengo que defender a mis jugadores”.

Lionel Messi no entiende lo que sucede en el estadio de Corinthians. Foto NELSON ALMEIDA / AFP
Lionel Messi no entiende lo que sucede en el estadio de Corinthians. Foto NELSON ALMEIDA / AFP

Tapia, por su parte, expresó: “Acá no hay ninguna mentira porque hay una legislación sanitaria bajo la cual se juegan todos los torneos sudamericanos y las autoridades sanitarias de cada país aprobaron el protocolo que venimos cumpliendo”.

La Selección, por orden del delegado de Conmebol, se metió en el vestuario rápido y salió un par de horas más tarde para ir directo al aeropuerto, intervención del embajador Daniel Scioli mediante, y retornar al país a la espera de jugar con Bolivia este jueves en el Monumental. Mientras, el árbitro y la Conmebol elevaron el correspondiente informe a FIFA que habla de suspensión por invasión de “personas desautorizadas”.

Dede la Confederación brasileña se desligaron del hecho y apuntaron a Anvisa. La AFA hizo lo propio sabiendo que cuenta con el apoyo de Conmebol. Ahora, este escándalo mundial se resolverá en Suiza, donde podrían darle los puntos a la Selección.

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