US Open: A 30 años del increíble torneo de Jimmy Connors, los 11 días más memorables de su carrera

admin

03/09/2021

Jimmy Connors es una leyenda viva del tenis. Ex número uno del mundo y reconocido tanto por su talento y su revés a dos manos, como por su temperamento fuerte y a veces polémico, el estadounidense brilló en las décadas del ’70 y ’80 y dejó su marca en el circuito profesional. Hoy sigue liderando tres de las estadísticas más importante de este deporte. Es el jugador con más partidos disputados (1.557) y más victorias (1.274) y el que más títulos conquistó, 109. Ocho de esas coronas las consiguió en torneos de Grand Slam, una en Australia, dos en Wimbledon y cinco en el US Open, un torneo con el que tuvo una relación muy especial. Sin embargo, cuando una década después de su retiro -colgó la raqueta en 1996, a los 43 años- alguien le preguntó cuál había sido su momento más memorable en Nueva York, el que recordaba con más cariño, no eligió ninguna de esas cinco finales ganadas. Sin dudarlo, contestó: “1991. Los mejores once días de mi carrera”.

En aquella edición -de la que en este 2021 se cumple el 30° aniversario- Connors no levantó el trofeo. Ni siquiera disputó el partido decisivo. Pero su camino hacia las semifinales en las canchas de cemento del USTA National Tennis Center terminó opacando hasta los festejos de los campeones Stefan Edberg y Monica Seles. Porque quien era por entonces el 174° del ranking ingresó al cuadro gracias a una wild card y sin grandes expectativas. Y a los 39 años -los cumplió durante el certamen- demostró que, muchas veces, la edad es solo un número y firmó una de las actuaciones más inesperadas y recordadas de la historia en un Grand Slam.

A fines de 1990, la carrera de Connors parecía terminada. Una maltrecha muñeca izquierda lo dejó jugar solo tres partidos esa temporada, en Milán, Basilea y Toulouse. Con un record de 0-3, cerró el año en el 936° escalón de la clasificación. Pero una cirugía en la muñeca dañada le dio una nueva vida y en 1991 volvió a ser competitivo.  

Igual, esa wild card de la organización para disputar el US Open de 1991 era vista por muchos como una invitación para despedirse en cancha y ante su público de un certamen que había ganado en 1974 sobre césped, en 1976 sobre polvo de ladrillo y en 1978, 1982 y 1983 en canchas duras. Nadie esperaba el espectáculo de tenis y entrega que mostró Connors sobre el cemento estadounidense, para ponerle el broche de oro a una temporada inolvidable.

El primer capítulo de la historia fue una remontada épica ante su compatriota Patrick McEnroe, 35° del ranking. Tras ceder los primeros dos sets, Connors estaba 0-3 y 0-40 en el tercer parcial, con un pie afuera del certamen. Pero logró dar vuelta el partido, que terminó ganando por 4-6, 6-7 (4-7), 6-4, 6-2 y 6-4, tras más de cuatro horas de juego y pasada la 1:30 de la madrugada, para avanzar a la segunda ronda. Así era el estadounidense como jugador. 

“Le gustaba ser subestimado, que lo pasaran por alto. Pero solía decir ‘No me cuenten afuera’. Porque siempre hallaba la manera de recuperarse o aportar el tipo de intensidad que sólo él podía aportar”, cuenta el periodista, escritor e historiador de tenis Joel Drucker en la biografía ´Jimmy Connors salvó mi vida’.

Connors venció luego en la segunda ronda por 6-2, 6-3 y 6-2 al neerlandés Michiel Schapers (130°) y en la tercera, por 6-1, 6-4 y 6-3 al checo Karel Novacek, décimo favorito. Entonces quedó cara a cara ante su compatriota Aaron Krickstein (47°) para el duelo de octavos de final.

El 2 de septiembre, día de su 39° cumpleaños, el nacido en Belleville protagonizó una batalla a uñas y dientes ante un rival 15 años menor, que llegó a tener una ventaja de 5-2 en el quinto set. Pero otra vez apareció la magia ganadora de Connors, quien, alimentado por la energía del público, remontó el parcial con un tenis increíble y selló el triunfo por 3-6, 7-6 (10-8), 1-6, 6-3 y 7-6 (7-4). Su festejo con el puño apretado en lo alto llegó a la portada de la revista Sports Illustrated, que lo bautizó “The People’s Choice” (El elegido de la gente).

Tras derrotar en cuartos por 4-6, 7-6 (7-3), 6-4 y 6-2 al neerlandés Paul Haarhuls (45°), el ex número uno chocó con la juventud y el talento de un Jim Courier, que con 21 años ya era el número cinco del mundo y había ganado meses antes su primer Grand Slam, en Roland Garros. En semifinales, el oriundo de Sanford (Florida) le puso final al camino de Connors en Nueva York con un contundente 6-3, 6-2 y 6-2.

Jim Courier (con gorra) le puso fin a la épica aventura de Jimmy Connors en semifinales. Foto Twitter @usopen
Jim Courier (con gorra) le puso fin a la épica aventura de Jimmy Connors en semifinales. Foto Twitter @usopen

Esa derrota, sin embargo, no fue más que el epílogo en cancha de una actuación épica e inesperada. Un resultado que no le quitó brillo a la última gran función del enorme Jimmy Connors en el US Open. Según él mismo, la más memorable que protagonizó sobre el cemento de Nueva York. 

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