Virginia Ungar: “Estamos conviviendo con la incertidumbre, que es una de las cosas más difíciles de soportar”

admin

17/07/2021

Esta semana -el 21 de julio- comienza el 52° Congreso de la Asociación Psicoanalítica Internacional (API) que iba a llevarse a cabo en Vancouver, Canadá, pero la pandemia lo volvió virtual. Y en esta ocasión, la psicoanalista argentina Virginia Ungar deja su cargo como presidenta de la institución fundada por Sigmund Freud, después de cuatro años de una gestión muy dinámica, en la que debió lidiar con la irrupción del Covid-19. La conferencia de apertura estará a cargo de la gran escritora Siri Hustvedt.

Ungar ha sido la primera mujer en ocupar ese cargo y tuvo como desafío clave afrontar las consecuencias globales de la pandemia tanto a nivel institucional como en relación de la práctica clínica de los psicoanalistas. Las sociedades componentes de la API crearon líneas de ayuda gratuitas para sus comunidades y organizaron foros y recursos online para los profesionales.

Para el congreso 2021, explica, “elegimos el tema ‘lo infantil’, porque pensamos que es algo que no se alberga solo en los límites del niño. Es algo que persiste en nuestro mundo interno y que forma parte de la cultura. Los analistas suelen ayudar a los pacientes que han perdido contacto con su ‘propio infantil’, fuente de creatividad, espontaneidad y apertura hacia lo nuevo. Muchos lo han perdido en aras de su desarrollo y, a veces, rumbo hacia un supuesto éxito… Además, todos sabemos que la población más vulnerable son las niñas y los niños”.  

-¿Qué marca nos deja la pandemia en nuestra psiquis? ¿Cómo nos impactan los 100 mil muertos?

-La pandemia impacta en varios niveles. El más importante es el del miedo, del terror a ser infectado, sufrir la enfermedad y morir. Esto se veía en los adultos. Para los niños, verse privados del contacto con los de su edad, y por supuesto para los adolescentes, fue muy impactante y lo sigue siendo ya que el espacio más importante en ellos es el del grupo de pares. La cifra de muertos, en algunas personas aumenta el miedo; otras, no prestan atención a estos datos, lo cual influye negativamente en el cuidado.

-¿De qué modo se ha manifestado?

-Hemos visto miedo, aumento de ansiedad, trastornos del sueño, trastornos en la alimentación, aumento de fobias. Algunos niños o adolescentes tenían terror a salir: no querían hacerlo incluso cuando se permitió. La falta de contacto con otras personas fuera del ámbito familiar tuvo un efecto negativo, pero recién estamos empezando a ver las consecuencias.

  -¿Qué nos ha enseñado la pandemia?

-Que estamos conviviendo con la incertidumbre, una de las cosas más difíciles de soportar y de tolerar para los humanos: el no poder planificar, no saber qué va a pasar la semana que viene. Hasta el comienzo de la pandemia, habíamos desarrollado fabulosos mecanismos de defensa para negar la incertidumbre, que siempre existió pero que ahora está al desnudo. La pandemia, también evidenció y potenció realidades lamentables, como la violencia contra la mujer: en 2020 aumentaron los pedidos de ayuda y disminuyeron las denuncias por el encierro. Donde había agresiones, la convivencia de padres con hijos generó una mayor violencia. Además, aumentaron los abusos sexuales. En 2020 recrudeció el racismo y la intolerancia. Hemos creado un comité sobre violencia y racismo, otro de migraciones, refugiados, y el más nuevo para combatir las consecuencias del cambio climático…

-¿Psicoanalistas trabajando en cambio climático?

-Sí. En la API armamos un comité para estudiar el efecto del cambio climático en el ambiente, pero sobretodo el impacto en nuestras vidas, en lo que comemos, en el aire que respiramos, en cómo tratamos a nuestro hábitat, al dañarlo nos estamos dañando a nosotros mismos.

-¿Cómo afectó la pandemia a ustedes, que atienden la salud mental de las personas?

-Nos afectó a todos. Pero, los psicoanalistas tenemos un entrenamiento especial que no termina nunca. Debemos tener presente que estamos todos en el mismo bote, en medio de una tormenta. Y vernos con nuestras propias reacciones, detectar nuestro cansancio y pedir ayuda de colegas colaboró para seguir con la vida institucional. Nuestra mente es el instrumento con el que trabajamos, lo mejor que se puede hacer es intercambiar con colegas, supervisar, compartir experiencias y eso es lo que ofrecemos. Pero siempre sabiendo que estamos en el mismo bote: paciente y analista.  

-La profesión del psicoanalista, tal vez, necesitó flexibilizarse en su papel frente al paciente… ¿no?

-Se flexibilizó lo que llamamos el encuadre. En la “normalidad” del consultorio, los pacientes vienen a nosotros. Ahora nosotros nos metemos en sus casas a través de la videollamada. Yo atiendo pacientes en sus casas: algunos encerrados en un cuarto, otros en el auto, en la puerta de su casa, el balcón o el parque. Es decir, desde los únicos lugares donde pueden tener intimidad, algo muy complicado al convivir estrechamente con niños, marido, esposa, etcétera.  

-¿Y cómo les ha ido a las parejas en este tiempo?

-Ha aumentado el número de separaciones y divorcios en todo el mundo. La convivencia forzada también expuso situaciones que en general ya existían. Al estar forzados a vivir juntos 24/7, por supuesto, las crisis surgen. Cambió la organización de la vida cotidiana en la que el padre o la madre se iban a trabajar, los chicos al colegio doble turno, había una agenda llena de otras actividades, idiomas, acrobacia, fútbol, etc. Se invertía tiempo en hacer cosas fuera de la casa y de repente se encontraron todos juntos y empezaron a surgir los conflictos.  

-¿Y el psicoanálisis? ¿Cuánto lo afectó el Covid?

-Se ha fortalecido porque es más necesitado que nunca. El campo de nuestra psiquis, de los vínculos, de la crianza, los hijos, la vida de los adolescentes, todo ha sido afectado. ¿Cómo va seguir esto? Aún no lo sabemos. ¿Se han generado preguntas? Muchísimas. Ya hay muchas que el psicoanálisis se está haciendo con el cambio en las sexualidades, las teorías de género. Se interroga a la teoría. El Complejo de Edipo, ¿va a seguir tal como lo planteó Freud? Yo creo que hay que interrogarlo. De la pandemia vamos a salir con muchas preguntas. Bienvenidas sean, nos dan más para pensar.

Señas particulares

Virginia Ungar es médica egresada de la UBA, psicoanalista y miembro didacta de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (APdeBA). Es especialista en psicoanálisis de niños y adolescentes. Recibió en 2016 el Premio Konex de Platino a las Humanidades de la Argentina, como la más destacada psicoanalista de la década. Es actualmente Presidenta de la Asociación Psicoanalítica Internacional.

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