“Votar para recuperar la democracia republicana”

admin

06/09/2021

Mi papá solía creer y repetirme en mi adolescencia que una persona podía marcar la diferencia. Que una idea poderosa, si es defendida con convicción y coraje, podía superar la inercia y la apatía de los pesimistas. Por muchos años soy ferviente seguidor de los valores de mi padre. Un humilde taximetrero trabajador y responsable.

Pasaron muchos años y aquí estoy ya muy mayor soportando el deterioro de nuestra Argentina querida a poco de las legislativas. No sé si estoy equivocado y tal vez nunca lo sabré, pero seguro que todo lo que intente decir en esta reflexión será tergiversado y cuestionado por los fanáticos de siempre. Insultado por pensar diferente. El sistema no está roto, funciona como ellos quieren que funcione si lo permitimos.

¿Debo dejar de opinar y expresar lo que pienso o insistir una y otra vez en cartas, notas en redes sociales para que queden como testimonio no queden enterradas conmigo? No puedo permitírmelo. Es orgullo y dignidad. Por la memoria de mi padre.

¿Cómo callar viendo los desquicios, contradicciones y mentiras de la gestión? El Presidente dijo que “el tiempo más ingrato de la pandemia está terminado, que todo está bajo control”. No es así, el tiempo más ingrato aún no terminó hasta que sean juzgados y votemos a políticos honestos y capaces. Se dice “la Argentina es un mundo de oportunidades”. Pienso que lo es para las mafias, los corruptos, el narcotráfico, los ladrones, los VIP…

Es obvio que yo solo no voy a hacer la diferencia, pero lo único que sí creo es que puedo pasarle la batuta a la siguiente persona de la fila leyéndome, esperando que tenga la misma convicción y así mantener viva la esperanza. Este es mi deseo. Esperando que la Justicia salga de la oscuridad actual. Que la idea poderosa de construir una verdadera democracia republicana se haga realidad en los votos.

Jorge Luque
jorge.luque@hotmail.com

OTRAS CARTAS

Campaña electoral: mucha pelea y pocas propuestas

Un spot de campaña del Frente de Todos muestra a Mauricio Macri y María Eugenia Vidal con frases sacadas de contexto y/o recortadas de manera de que parezca decir todo lo contrario de lo que en verdad dijeron. Basan su campaña en criticar a Macri y Vidal, pero de las obligaciones de gobierno… nada.

Arq. Jorge Alberto Clariá
jorge@clariayclaria.com

Creo que no es la forma de atraer votantes cuando se busca siempre un tema para discusión. El Frente de Todos es el menos indicado para criticar los pasos dados para contratar, en este caso, Movistar Arena. Este espacio presta un servicio para esta pandemia, cuando el Gobierno dio pasos totalmente corruptos en todo lo que contrató, ya sea vacunas (Vacunatorio VIP) y todo tipo de contratos para adquisición de vacunas que no son nada claros.

Dejemos de lado las grietas que ustedes hacen cada vez más grandes, y unámonos todos para que esto se pueda cursar en paz.. que tenemos poca.

Rosa M. Carrizo
rosecassani@hotmail.com

Veo spots de candidatos hablando con la madre, y ésta insultando; un ministro allanando y apurado por cenar; chicos bailando en la vereda, TikTok, rockeros, Moreno con Sandro. Otras que dicen que con el peronismo se garcha; otras, que no es lo mismo un porro en Palermo que en Pompeya; otros más de izquierda criticando a toda la derecha en general; un gobernador desenfrenado, mirando sólo 4 años y no las cinco veces en que ellos gobernaron la Provincia.

¿Cuáles son las propuestas, las ideas, lo que van a hacer, mejorar, corregir…? ¿Quién habla de la ecología, de los incendios, de la sequía del Paraná, de terminar con los motochorros, de trabajo, de menos tomas de terrenos, de educación, de cortes de calles, de hospitales complejos en cada municipio, de nuevas obras, de que el mundo vuelva a invertir acá…?

Ahora son todos buenos, simpáticos, amables, se sacan fotos, te firman autógrafos, recorren el país. Se meten en las villas, en el barro. Y después de las votaciones no los vemos más.

Guillermo Gómez
guillepoligomez@yahoo.com.ar

Pide un trato equitativo para personas con discapacidad

Respecto de los discapacitados existe una disparidad de criterios injusta por parte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Mientras que las leyes y disposiciones otorgan a los discapacitados propietarios de automóviles, en forma totalmente gratuita, un espacio de uso exclusivo frente a su casa para estacionar su vehículo, los discapacitados que no tienen medio de transporte propio se ven obligados a esquivar obstáculos y soportar molestias para ascender a un vehículo que los traslade y lo mismo luego de descender.

Con fundamento en lo antedicho surge la propuesta de que se otorgue a todos los discapacitados sin vehiculo propio un espacio libre frente a la puerta de su casa, que sea el suficiente para poder ascender y descender, llegado el caso con la ayuda de terceros; que posibilite la apertura de las puertas del vehiculo sin obstáculos; que permita la libre maniobra con sillas de ruedas, etc.

Para ello dicho espacio será resguardado con recaudos (líneas amarillas en el piso y cartel indicador). Aplicar un tratamiento equitativo por parte del gobierno será un acto de justicia para poner en pie de igualdad a todos los discapacitados de la Ciudad.

Juan Carlos Pesce
jcp541@gmail.com

Del orgullo por ser argentino a este difícil presente

Corría el año 1950 y acabábamos de llegar a la Argentina. Papá había hecho toda la Guerra y con tres hijos varones no quería otra guerra. Rápidamente nuestros padres salieron a buscar trabajo y ambos lo encontraron en la construcción.

A los meses, con mis hermanos fuimos a la escuela, en la que a todos nos pusieron en Primero Inferior. Obviamente no hablábamos castellano, por lo que no la pasábamos bien en aquellos tiempos escolares.

Conservo un fuerte recuerdo de esos días: luego de la habitual liturgia de las fiestas patrias, a los recién llegados nos hacían poner delante del alumnado formado y, a la orden de la maestra, debíamos decir en voz alta: “Me siento orgulloso de ser argentino”.

No sabía su significado, pero no tenía problemas en decirlo. Con el tiempo fui comprendiéndolo cabalmente.

Hoy, a los argentinos que bajamos de los barcos se nos desgarra el corazón viendo a nuestros hijos partir hacia Europa, y se nos hace demasiado difícil repetir con honestidad que nos sentimos orgullosos de ser argentinos. No hay razones.

Humberto Guglielmin
guglielmin.humberto@live.com

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