Y si Scaloni fuera europeo… ¿tan distinto sería todo?

admin

11/07/2021

Es cierto que Scaloni había dejado la cara bastante expuesta para que entraran los golpes. No era uno de esos que se subía al ring con la guardia fuerte y con respaldo para soportar los golpes. Lo suyo –lo sabía él mejor que nadie- era recibir y aguantar. Y mientras tanto construir.

Porque había llegado desprendido del penoso ciclo de Jorge Sampaoli. Porque no tenía un solo ítem en el Currículum que le diera el registro para conducir a una Selección. Porque parecía ser un parche más de la dirigencia, el manotazo agarrando al que estaba ahí, a disposición, al que no iba a decir que no mientras otros tantos se escondían y preferían acurrucarse en sus pergaminos hasta que el contexto fuera más cómodo.

Y vale también subrayarlo de entrada: dio muchos pasos en falso Scaloni. Tropezó con sus contradicciones y debió surfear contra la corriente. Contra la desconfianza constante de los analistas. Y mientras tanto construir.

Por un instante habrá que mirar más allá del nombre. Y el título que rompe la pesada herencia será el mejor atajo para desmalezar y descubrir todo lo que estaba ocurriendo en la burbuja celeste y blanca.

Como suele ocurrir en estas latitudes, el camino es inverso. Desde el triunfo hacia atrás. Y allí sí, la película completa. ¿Se pedía una renovación? ¿Se insistía con que había que formar un equipo para acompañar mejor a Messi y no depender tanto de sus genialidades? ¿Se necesitaba fortaleza interna de un grupo para apuntalar los momentos deportivos bisagra? ¿Hacía falta una dirigencia que no pateara en contra? ¿Había que probar jóvenes poniendo como meta el Mundial de Catar?

Y ahí está Scaloni regalándole el título a su mamá que pasa un mal momento. Se ríe cuando escucha que cantan por “La Scaloneta”, dice con naturalidad que nunca había pensado en un momento como el que está viviendo. Se muestra tranquilo, mucho más que cuando la pelota rueda.

“El grupo entendió lo que es jugar con esta camiseta (…) El compromiso y la unión te sacan adelante. Estoy más contento por los chicos que por mí“, dice.

El campeonato le pondrá luz al detrás de escena. Y ahí aparecerá el llamado al Dibu Martínez o la titularidad a Cuti Romero. Pero más allá de los apellidos, el estilo. Porque el 5 del equipo es Leandro Paredes incluso en una final contra Brasil en el Maracaná. Y Rodrigo De Paul le ofrece la mejor recompensa en el momento más valioso con un partido de 10 puntos.

Scaloni durante la final en el Maracaná. (AFP)
Scaloni durante la final en el Maracaná. (AFP)

Dicen que para Scaloni, el exRacing es el segundo titular indiscutido, después del que nadie sacaría nunca.

También están los tiempos que administró con Di María, desde su enojo por no estar citado hasta la titularidad y el golazo en la consagración. Y si Agüero tiene que esperar en el banco lo hace con una sonrisa. Y Tagliafico que era subcapitán pasó a ser una rueda de auxilio. Y por el lateral derecho retocó todas las veces que consideró necesarias.

Y tanto más. Más allá de los nombres está el mérito.

Si Scaloni fuera europeo lo primero que se hubiera elogiado es que su llegada recobraba un espíritu de las selecciones juveniles en la que él se había consagrado. Y que su conducción estaba apuntalada por otras figuras de su camada como Walter Samuel, Pablo Aimar o Roberto Ayala

Lionel y Lionel. Scaloni y Messi, DT y capitán de la Selección. (AFP)
Lionel y Lionel. Scaloni y Messi, DT y capitán de la Selección. (AFP)

Si Scaloni fuera europeo se hubiera pensado en que su selección debería ofrecerle un camino con paciencia, a largo plazo, para salir de la histeria que dominaba al equipo en los últimos años. ¿No es acaso eso lo que se elogia por ejemplo de Gareth Southgate en Inglaterra, que este domingo buscará también cortar una racha adversa y gritar por primera vez campeón de una Eurocopa?

¿Cuántas líneas se han escrito sobre la renovación en la selección italiana, que viene de quedarse afuera del último Mundial y barajó de nuevo con el estilo de Roberto Mancini? 

¿Tan distinto será todo?

Que es buen seleccionador pero mal entrenador. Que el equipo arranca con todo pero después se desinfla. Que no brilla. Que no convence. Que erra los cambios. Que es inestable. Que se pone muy nervioso fuera de la cancha…

Mientras tanto entra un tal Nicolás González y le cumple en varios roles. Y entra Nahuel Molina por el carril derecho. Y los memes de las redes sociales van mutando. Ya no da tanta gracia no conocerle la cara a los jugadores de la selección que siguen apareciendo y siguen cumpliendo.

Los periodistas que antes hacían minutos de silencio en un estudio de televisión ahora se ponen el gorro piluso. Y viceversa.

“Con algunos retoques y algunos jugadores que ya estaban, el equipo se renovó y ese clima no era como se pensaba, de la mochila y todo eso. Era exterior, de la prensa”, advierte el DT.

Mientras tanto, el grupo se fortaleció yendo y viniendo de Ezeiza a Brasil. Jugando en tierra ajena una Copa que parecía recibirse en casa. Y el grupo dio lugar al equipo. Y ahí fueron varios más de 11. Entra Guido Rodríguez, otro que podría estar haciendo combinación en el subte y pocos lo reconocerían.

Scaloni vuela por el aire, los jugadores lo sostienen. (AP)
Scaloni vuela por el aire, los jugadores lo sostienen. (AP)

Hizo el camino inverso Scaloni. Arrancó con saldo negativo. Transitó entre las burlas. Con la foto de la cara machucada por el choque en bicicleta como símbolo de su imagen para el ambiente futbolero argentino, siempre ávido de dictar sentencias prematuras.

Ahora vuela por los aires, impulsado por sus jugadores. Se siente sostenido por ellos. Y no es poco. “Siento una alegría enorme un orgullo por estos 28 guerreros que han venido a jugar esta Copa América”, dice con la medalla en el pecho.

Con el título, empezará una película nueva en su historia de conductor de la Selección. Ya entró en la historia. Su mayor mérito fue construir en la desconfianza. Algo había ahí. Eso que se mira con envidia cuando sucede lejos de estas latitudes, estaba ocurriendo puertas adentro. 

Lo leiste en #FMVoz

0 Comments

Dejá una respuesta

Abrir